viernes, 25 de julio de 2014

Nada que pensar

¿Qué es lo que hay que pensar cuando uno ve disparar desde un barco a un grupo de niños en una playa y matarlos? ¿Qué consideraciones hay que hacer antes de lanzarse al mar montado en un torpedo y desarbolar el navío y ahogar a sus tripulantes? ¿Quiénes necesitan tener en cuenta algo más antes de arrojar vitriolo a la cara de esa diputada israelí que aboga por matar a las mujeres palestinas por parir a quienes paren?

Son pregunta sencillas, se puede responder con un simple "yo", y quien levante esa mano se habrá colocado en el ánima del cañón de ese nefasto barco; y se habrá hecho ponzoña saliendo de la boca herrumbrosa de la diputada sionista.

No hay nada que considerar hasta en tanto no pare una carnicería como la que el Estado de Israel comete hoy y viene cometiendo desde hace décadas. Nada.

Después, cuando ese genocidio cese, cuando estén los barcos hundidos o en puerto, cuando las diputadas nazis tengan la boca cosida con mil palabras, entonces y sólo entonces podrán hacerse otras consideraciones. Se podrá condenar a Hamas o al Sunsum Corda, se podrá pedir por activa o por pasiva que cese el lanzamiento de cohetes contra la población israelí. Se podrá pedir la paz (¡oh, la paz!) e incluso se podrá caer en la cuenta de que estamos vendiendo armas a los protagonistas de ese genocidio, y dejar de hacerlo.

Pero no antes de que el Estado de Israel se repliegue a su territorio, sobre sí mismo, y deje de considerar Oriente Próximo como una tierra prometida por un dios sanguinario, fiel reflejo de sus hijos y sus obras.

Si quieren reivindicar esa tierra prometida, que lleven a su dios a la ONU y que muestre allí las escrituras de propiedad de esa tierra torturada, las que le permiten hacer tan generosa promesa a un pueblo elegido, por lo visto, para matar y devastar la misma tierra que reivindican.


lunes, 7 de julio de 2014

Jugar contra trece

Mi padre me llevó al estadio Santiago Bernabéu calculo que con unos siete u ocho añitos. Era, pues, 1963 ó 1964. Acorralado por decenas de señores mayores, alcanzaba a ver lo que podía por el hueco que mi padre conseguía hacer entre las nutridas filas de espectadores, siempre arriba del todo, siempre de pie, en General, que era como llamaban entonces al sector más barato del estadio.

Desde allí arriba, los jugadores se veían muy, muy pequeñitos ahí abajo, en el césped. Incluso con la excelente vista que supongo que yo tenía entonces, no se conseguía distinguir quién era quién. Mejor dicho, no se conseguía distinguir la cara de cada uno, pero sí quién tenía la pelota.

En unos casos era por el lugar que ocupaba en el campo; en otros, por las características de su juego. Por eso se podía distinguir a Gento, por ejemplo, ya que siempre jugaba pegado a la banda izquierda y corría de una manera desaforada, al estilo de Bale en la jugada contra Bartra en un reciente Madrid-Barcelona. Se podía saber que era Puskas quien tenía la pelota por lo fuerte, raso y ajustado al palo que tiraba a puerta. ¡Y con la pierna izquierda, qué locura...! Y se sabía si era Kopa, porque sus diabluras por banda derecha hacían presagiar a su ilustre heredero, Amancio Amaro Varela.

Había otro jugador, sin embargo, a quien no se le podía ubicar por la zona en que jugaba, porque estaba en todas. Pero si veías a uno que le quitaba el balón al contrario defendiéndole, echaba a correr muy rápido, regateaba en el centro del campo con soltura y ciencia, pasaba con precisión y goleaba con picardía... entonces sabías perfectamente de quién se trataba.

El Real Madrid de aquella época ganó cinco copas de Europa seguidas, y las malas lenguas achacaban aquel éxito continuado a los oficios del ya por entonces presidente del club, Santiago Bernabéu, en oficinas y despachos nacionales e internacionales. Pero cualquiera que viese jugar al Real Madrid de entonces sabía que no era necesario eso. El Madrid hacía su propia trampa en el campo sin participación alguna de sus directivos: jugaba con trece cuando los otros equipos lo hacían con once, gracias a ese jugador que era el cuarto defensa, el tercer medio y el quinto delantero.

No hay fronteras cuando se trata de artistas. Ese hombre lo hizo evidente cuando recogió el aplauso, a veces renuente y cabreado, de centenares de miles de aficionados al fútbol, muchos de ellos forofos de los equipos rivales. A pesar del paso del tiempo, ni siquiera figuras de la talla de Pelé o Maradona pueden comparársele, porque ni Pelé ni Maradona pudieron nunca decir con certeza si sabían o no defender bien, ya que casi nunca lo hicieron. Sólo Johan Cruyff, por su versatilidad y categoría, ha podido igualarse a él.

Para saber reconocer la valía y la altura de un jugador así, es necesario crecer, jugar al fútbol (aunque sea mal) y ser capaz de reflexionar sobre él. El fútbol, en contra de lo que se pueda pensar, no es país para niños.

Descanse en paz ese jugador a quien no hace falta nombrar, porque ningún otro podría ser él.




miércoles, 4 de junio de 2014

Memos

Memo es un insulto versátil. Reúne en su parquedad ortográfica múltiples matices que le aportan un perfil ora amable y casi familiar, ora despectivo; quita hierro, si así interesa a quien lo lanza, pero puede llegar a ser más hiriente que otros de mayor intensidad sonora. Con el hallazgo del fenómeno de la corrección política y de las culturas de masas, los memos han proliferado como hongos en un sótano, y se les puede encontrar a plena luz del día, ejerciendo como asesores de políticos de derechas, por ejemplo; o refugiados en el anonimato de las múltiples redes sociales. Estos últimos deben atesorar un cierto grado de consciencia acerca de su memez, ya que la ocultan cuidadosamente tras apodos (también llamados 'nicks') de muy variada y, por lo general, ramplona índole.

Un memo (o mema) se caracteriza, en primer lugar, por creerse ingenioso y muy directo en su parla. Los matices no van con el memo, bien porque su propia memez le inhabilitan para entenderlos (y mucho menos para generarlos), bien porque le parecen liosos batiburrillos en los que se pierde y que le quitan frescura a su discurso.

El discurso del memo (o de la mema, pero la mayoría son del género masculino) lo ve él (o ella) como acerado, certero, breve por aquilatado, profundo en su aparente sencillez... No importa si la apariencia es la de un pobre exabrupto, porque para él contiene la esencia de la verdad pasada por el tamiz del ingenio.

Ayer mismo pude constatar la pujanza del segmento memo de muchos de los animadores de redes sociales. En concreto, leyendo una noticia en 'Público' sobre el perfil de los votantes de Podemos, entre los comentarios pude encontrar perlas de valor incalculable (razón por la que no lo voy a calcular).

Les voy a poner a ustedes varios comentarios de los leídos en tal noticia, a ver si distinguen ustedes al memo del simple opinante:

Ejemplo 1
Wikiliki

PODEMOS = Gatopardismo puro y duro...

Ahora a ver cómo y quién los financia, una vez lanzada la marca mediante un talk-show

¿Los financiará el Santander y los demás?... ¿Entrarán Iberdrola y Timofónica a financiarlos a saco mediante la técnica de la puerta giratoria?....

¿O serán Flick y Flock los que empezarán a financiar la nueva marca de Público y Atresmedia corp. para convertirla en producto?....

PODEMOS = PSOE II

PODEMOS = PSOE II

PODEMOS = PSOE II

Ejemplo 2
Jimmy Jumping

Una vez fracasada la "Operación Talegón", toca la Operación Chaqueta de Pana-2, también llamada "Operación Koleta".

Ejemplo 3
Lincesa

Qué pesadilla con Podemos, agotador..

Público debería dedicarle un especial al Mesías, al elegido, un reportaje con su novia presentando a la pareja de la nueva izquierda .. uy me olvidaba que ella es diputada de IU.

Ejemplo 4
rikuss

Tristemente estoy pensando que el enemigo a batir de Podemos es IU, y no el bipartidismo dando así un balón de oxígeno a los lacayos del capital financiero haciéndoles el juego.


Y, también es triste, la historia de la desunión de las izquierdas que se repite, lucha a muerte entre comunistas, trotskistas y anarquistas, perdiendo siempre el pueblo.

Ejemplo 5
Rapapolvo

El resultado de PODEMOS, es digno de analizarse, pero al contrario de lo que algunos afirman, ha animado a votar a personas que en otras circunstancias se habrían abstenido. Porque Izquierda Unida también ha triplicado el número de votos.

Y entre la mucha abstención que ha habido en estas elecciones Europeas, resalto que a PODEMOS en futuras elecciones, le votarán personas que hasta ahora no conocían la formación.
¿Qué les parece? ¿Consiguen diferenciar a unos de otros? Les ayudaré. El ejemplo nº 5 contiene una opinión fundamentada, parezca bien, regular o mal. Hace un enunciado, lo argumenta brevemente, y ya está. Se puede discutir con/contra ese argumento, porque dice algo inteligible. No es una memez

El comentario nº 4 ya no tiene argumento alguno. El buen rikuss deduce, del éxito electoral de Podemos, que es "la historia de la desunión de las izquierdas que se repite", aunque se preocupa, el buen hombre, de precisar que tales "izquierdas" están compuestas por "trostkistas, comunistas y anarquistas", que "luchan a muerte" entre ellos. Si uno excluye a esas corrientes históricas de la izquierda, quien queda como afectado, al mismo nivel del pueblo, es IU. ¿Será rikuss de IU, al menos de ese sector de IU que lleva años viendo cómo cualquier cosa que le quita votos (no otro tipo de apoyo popular más constante y directo, sino votos) es mala e incomprensible porque no se pliega a IU? Puede ser. De todas formas, no termina de ser una memez, sino una extravagancia amarga, diría yo.

El comentario nº 3 es desenfadado, fresco, espontáneo. Pero, parezca bien o mal, hay que reconocer que cansa a cualquiera el hecho de que se ponga el foco mediático tantas veces seguidas sobre una misma persona o un mismo fenómeno. Yo tampoco lo tildaría de memez.

En cambio, tenemos dos espléndidos ejemplos de memez y, consiguientemente, de memo (o mema). Tanto Wikiliki como Jimmy Jumping son anónimos como tantos otros, y también como tantos otros se aplican en la memez con entusiasmo. Por establecer alguna diferencia, al menos Jimmy Jumping intenta hilvanar una frase, aunque sea tan gratuita y nacida de su exclusiva imaginación, que no merezca respuesta. Parece estar convencido este especimen memo de que Podemos es fruto de una operación encubierta del PSOE, destinada a... quitarle votos al PSOE.

Queda el culmen de los memos, la quintaesencia de la estupidez y de la cortedad mental. Wikiliki. Ahí es nada.

Wikiliki se tiene por gracioso, espontáneo y fresco. De entrada, mete en el mismo saco, en el corto espacio de unas líneas, a Podemos, al Santander, a Iberdrola, a Telefónica (sí, es que él es así de ocurrente, ha inventado el juego de palabras Telefónica = Timofónica, ¿lo pillan?), A3Media y Público. A Wikiliki le importa un bledo si Podemos ha declarado y demostrado no estar dispuesto a permitir que la banca le financie la campaña. Para él, el Santander anda por medio, enredando. "Timofónica" e Iberdrola no vienen, definitivamente, a cuento, pero da igual, habrá que ponerlas, ya que son dos tinglados empresariales de los que siempre se puede sospechar que andan metidos en corrupción. A3Media es la gran fábrica de ideología conservadora, habrá que ponerla también por medio.

¿Y el resultado de estos estos sumandos? Pues Wikiliki lo desvela: el PSOE. Una segunda edición del PSOE, para ser exactos (PSOE II).

Bien, amiguitos y amiguitas, pues aquí tienen la primera entrega del curso práctico 'Cómo reconocer y tratar a un memo nada más leerlo'. En próximas entregas os enseñaremos a echarles de cualquier espacio de debate culto y serio, así como a la forma de utilizarlos para hacer macramé y ganchillo.

lunes, 5 de mayo de 2014

¿Algún Tamayo en la lista?

Dice una encuesta publicada por El País que si ahora mismo se hicieran las elecciones municipales que se harán dentro de un año, la suma de concejales de PSOE + IU alcanzaría en Madrid capital una cifra de 29, uno más que la suma de PP + UPyD.

Por favor, que alguien se entere de si hay algún Tamayo en las listas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Pablo Iglesias, Verstrynge y el Papado

Oigo a Pablo Iglesias en una tribuna pública defender apasionadamente a Jorge Verstrynge y denostar a multitud de profesores universitarios "de izquierdas", como él los llama con algo de desdén, porque, asegura el embrión de fenómeno mediático, estos últimos han juzgado al ex-secretario general de Alianza Popular en su intento de auparse como elemento representativo de Podemos. Se me ponen los pelos de punta, francamente. Me explico.

Yo me he apuntado a un círculo de Podemos porque tras leer el manifiesto fundacional de esa formación y tras analizar, hasta donde mi información alcanza, los hilos con los que se está tejiendo su existencia, me ofrece una razonable garantía de que su propósito y su potencialidad son distintos, por un lado, de los partidos políticos tradicionales al uso; y, por otro, de las formaciones asamblearias que han proliferado en este país en los últimos años, buenas, bajo mi punto de vista, para despertar el reflejo de la rebelión y organizar la protesta, pero no para dar solución a lo que provoca la una y la otra.

Lo primero que me ha convencido de Podemos es que no hace una crítica feroz y abstracta de la política, vinculándola a los políticos conocidos como si aquella fuera consecuencia ineludible de éstos. Por el contrario, declara su convencimiento de que es mediante "la" política como podremos quitarnos de encima "esta" política.

Lo segundo que me ha llevado a incorporarme a uno de sus círculos es ver la gente que la sustenta, que apuesta por ella. Podemos (es bien conocido) surge de una iniciativa de nivel muy personal. Precisamente de una iniciativa muy centrada en Pablo Iglesias. Pero quienes recogen la idea y la propuesta y comienzan a trabajar para articularla no son Pablo Iglesias y tres más, sino un conjunto de gentes que en muchos casos llevan décadas haciendo esa política que nunca ha sido la basada en la componenda y la corrupción, sino en la propuesta, el debate y la acción hasta donde han alcanzado las fuerzas.

Llegado el momento de la primera prueba de fuego para una formación política recién nacida, como es el caso de una cita electoral próxima, inevitablemente adquieren un protagonismo que no necesariamente tiene que tener fuera de ese ámbito, cosas como quién va a representar a quién y para qué. Es decir, el asunto de los candidatos. Un candidato representará, si es elegido, a una cierta cantidad de personas ante una determinada institución. Pero, independientemente de que sea elegido o no, mientras hace pública su candidatura y la defiende, antes del momento de las votaciones, esa persona está representando a la fuerza política por la que se presenta. En el caso de Podemos, sus candidatos me representan, entre otros, a mí.

Y no quiero que me represente Jorge Verstrynge, o bien tener que sentirme representado por él. Es mayormente por la cosa esa de su pasado, lo admito, pero también por cosas de su presente, que tienen que ver con declaraciones públicas muy recientes que caen con bastante rotundidad en el terreno de la xenofobia, o cuanto menos del chovinismo más acendrado y el rechazo implícito a personas de otros países que migran hacia éste en el que vivimos.

Llegado a ese punto, me surge la misma duda que parece surgirle a Pablo Iglesias a tenor de lo que dice en el video de su intervención pública mencionada al principio de este escrito: ¿no estaré siendo injusto? ¿Acaso no debe tener Verstrynge la oportunidad de cambiar de ideología y de planteamiento político?

Mi pasado me empuja hacia la generosidad de reconocer ese derecho a cualquiera. Pero también me empuja a medir con tranquilidad y sin apasionamiento los pasos a dar en ese sentido. Pablo Iglesias da varios ejemplos que ilustran la mudanza ideológica y política de Verstrynge: la participación en una protesta estudiantil, el carácter más radical que el de otros en esa protesta, el hecho de haberse ido a su puesto de profesor universitario tras ser líder destacado de la derecha franquista, no haber cedido a la tentación de acaparar puestos en consejos de administración de empresas solventes... Todo ello, la verdad, bastante valorable.

Personalmente, me gustaría coincidir una vez con Jorge Vertrynge en un café, pongamos por caso, y poder preguntarle acerca de su trayectoria política, que siempre ha despertado en mí, lo confieso, bastante curiosidad. Realmente han pasado muchos años en los que su proyección política ha sido escasa, por no decir inexistente, pero siempre muy alejada de esa derecha en la que hizo sus primeras armas. Es alentador, incluso, que haya casos así. Creo, incluso, que probablemente Don Jorge acabase cayéndome simpático. Yendo más allá, no me sorprendería que aceptase (si él también lo hacía, claro) compartir con él actuaciones y determinadas militancias políticas.

Pero eso es una cosa, y otra, muy distinta, aceptar que así, sin más ni más, se erija en representante mío. Que su cara, con las tiernas arrugas de su presente, pero inevitablemente la misma que la de su pasado, sea una de las caras con las que a mí me vean. Que su pensamiento, cuando hable de determinadas cosas, sea el que me atribuyan a mí. Con eso, hoy por hoy, no estoy de acuerdo.

Pero menos de acuerdo aún estoy con el hecho de que alguien que representa a Podemos en mucha mayor medida que Jorge Verstrynge, como es el caso de Pablo Iglesias, defienda a aquél y su presencia en las listas de elegibles como candidatos dentro de Podemos. No quiero que la idoneidad de una apuesta de este calibre esté basada en que el más mediático de todos los promotores de Podemos haya sido o no alumno de su defendido. Ni en que la actitud de su ex-profesor le parezca más o menos radical. No me gusta que la plataforma de una presentación pública de un círculo de Podemos sirva para hacer una enconada defensa de alguien, por el hecho de que ese alguien haya sido criticado y puesta en duda la conveniencia o el acierto de que forme parte de la lista de candidatos electorales.

Pablo Iglesias dice que quienes no tienen sitio en Podemos son quienes se ponen a juzgar a Verstrynge en los términos en los que le han juzgado. Habla, incluso, del papel cuasi pontifical de quienes eso han hecho, y del rechazo que en él genera esa actitud papal. Pero no cae en la cuenta de que su actitud es la más parecida a la de un padre espiritual de una congregación, a una parte de la cual hay que reconducir, o cuanto menos amonestar, por apartarse... ¿de qué? ¿De la opinión personal y de las filias de Pablo Iglesias? Porque en Podemos no hay nada que prohíba a Verstrynge postularse como candidato de la formación para unas elecciones, pero tampoco hay nada que impida a miembros de Podemos expresar su descontento e incluso su rechazo hacia una determinada candidatura. Y además, apañados vamos si la idoneidad de alguien como candidato viene dada por lo radical de la frase lanzada a un director de informativos de televisión en una protesta.

La actitud de Pablo Iglesias genera en mí una duda muy seria respecto al papel que él se otorga en esto de Podemos. Convendría que Pablo (que me disculpe la familiaridad) y cualquier otro se impusiera a sí mismo los límites propios de quien predica la política sin élites, la política desde abajo sin líderes de voluntad omnipotente. Los liderazgos deben ganarse, en mi opinión, por mucho más que haber tenido una idea brillante o por participar en tertulias. Seguro que él tiene más méritos que esos, pero no creo que los suficientes como para pretender imponer candidatos. Y a eso es a lo que me suena, y mucho, la intervención de Iglesias.

De ahí lo de los pelos de punta.

domingo, 26 de enero de 2014

Elogio de un hombre serio

No recuerdo con precisión cuándo conocí a Miguel Romero. Probablemente en algún congreso de la LCR, pero no sé en cuál. Muy pronto después de entrar a militar en aquel partido, creo. Mi primera impresión fue la que con seguridad causaba en casi todo el mundo cuando le conocía "metido en faena", es decir, en plena discusión política: una persona seria.

Y no uso el adjetivo en el sentido de carente de humor, sino de responsable en sus opiniones, fundamentadas siempre en el conocimiento del tema y en la reflexión sobre él. Y sincero. Es algo tan desconocido hoy, en lo que se entiende por política, esto de ser sincero, que vale la pena explicar lo que significa: lo que decía lo pensaba realmente. Y lo que pensaba era lo que pretendía llevar a cabo. Sencillo planteamiento, ¿no?

Dirigente político reconocido por militantes de muy alto nivel de los cinco continentes, el Moro trataba con esa seriedad tanto los temas como las personas con las que se relacionaba. Tanta era esa seriedad y respeto, que obligaba en mucha medida a los demás a hacer un esfuerzo para ponerse a su nivel. De ahí que debatiendo con él fuese frecuente que uno se preparase la argumentación de sus opiniones mejor, las fundamentase con más solidez. No se trataba de un examen; se trataba de estar a la altura.

La de veces que trabajando con él en la redacción de 'Combate', él como director y yo como jefe de redacción, durante la última época de la publicación, me mojó la oreja con tal o cual tema. No le había dado las suficientes vueltas, tal aspecto está muy cogido por los pelos, aquéllo hay que documentarlo más, las galeradas no están bien maquetadas, la foto no es buena... Porque, como persona esencialmente seria, no había apenas aspecto al que no diese importancia. La primera revista teórica y de debate que la LCR tuvo después de las míticas 'Inprecor' y 'Comunismo', fue 'Viento Sur', que aún se publica con buena salud. Para ella pidió y consiguió que el creador de la maqueta de 'Rouge' y de tantas otras publicaciones francesas con alto nivel de diseño, Jerôme Oudin, se desplazase desde Paris para trabajar con nosotros empapándose de lo que queríamos obtener. La sobriedad de la propuesta que finalmente pergeñó agradó especialmente al Moro (y a mí, hay que decirlo), yo creo que porque era seria. Servía para lo que tenía que servir, era (y es) clara y sin florituras, y "funcionaba" bien. Pues ya está, de eso se trataba.

Periodista político, cinéfilo, amante del flamenco, culé hasta la médula, hombre de aguda ironía y lengua rápida... Y trostkista. Tan trostkista, que, como muchos otros, rizó el rizo de la 'esencia trostkista' y puso en solfa el trostkismo conocido para apelar a una nueva forma de ser revolucionario, sin ese apellido pero conviviendo con las mejores tradiciones de esa corriente histórica.

Tenía en la época en que le traté una película como favorita, 'El Sur', de Víctor Erice, y en ella se resume la personalidad y la trascendencia de Miguel Romero. Porque es una película seria por su planteamiento (inacabada, pero seria), tierna y nostálgica en su envoltura y rigurosa en su construcción. Si alguien me propusiese parecerme a una película, no se me ocurre otra mejor.

Te echaré mucho de menos, Moro.





martes, 31 de diciembre de 2013

Mi deseo de año nuevo: viajes espaciales baratos

La tecnología no avanza lo suficiente en estos últimos tiempos. ¿Dónde quedaron los viajes al espacio para gente con dinero? Sin duda la insuficiente demanda de plazas en las naves que llevarían a los favorecidos a surcar el espacio estelar, ha obligado a una disminución de los presupuestos destinados por las empresas al perfeccionamiento y abaratamiento de tales artefactos. Por causa, pues, de la crisis, los ricos no están viajando al espacio con la frecuencia y en la cantidad que sería de desear.

Como resultado colateral, la gente pudiente, que se ve obligada a permanecer mayoritariamente en este planeta, sigue dedicándose a lo que mejor sabe hacer: acrecentar más aún su riqueza. Aburridos de obtener por sus inversiones unos beneficios demasiado magros (no más allá del cincuenta o el sesenta por ciento), los ricos han encontrado para ello un camino más fácil, si bien de dudoso futuro, cual es exprimir a los pobres para que éstos cedan a los primeros la exigua renta que hubieran podido ahorrar en los tiempos aún cercanos de la bonanza especuladora. O sea, en los tiempos en que vivíamos por encima de nuestras posibilidades.

Uno de los efectos beneficiosos de esa nueva deriva optimizadora de beneficios que los ricos han seguido, es la que tan acertadamente ha destacado el ministro de Hacienda, Fernández Montoro: la decisión, absolutamente libre y voluntaria, de la sociedad española de renunciar a los servicios públicos. El Gobierno, siempre atento a las necesidades de la sociedad, antes incluso de que ésta se dé cuenta de ellas, ha procedido con presteza a implementar las leyes y acciones gubernamentales oportunas para satisfacer tal deseo de renuncia.

Realmente no puedo concebir un mundo más feliz que aquel en el que un gobierno respeta la voluntad popular y actúa con diligencia para hacer que se cumpla. Sin necesidad de soviets ni otras molestas y caducas formas organizativas, ha tenido que ser el Partido Popular el que acierte con la fórmula adecuada para restituir a la sociedad española el Paraíso Perdido que todos anhelábamos recuperar.

Ahora, que ya que han cumplido esa función, podían abaratarse los viajes al espacio y que todos se fueran en alguna nave a Sirio, pongamos por caso.

jueves, 24 de octubre de 2013

Fumar mata

He vuelto a fumar, miren ustedes por dónde. Después de trece años, creo, de no hacerlo, ahora me ha dado por ahí. No tiene mucha relevancia el porqué, es sólo porque en momentos de mucha tensión, de muchas cosas que hacer al mismo tiempo y todas muy distintas, los cinco segundos que se tarda en mirar los cigarrillos, decidir fumarse uno, sacarlo del paquete y encenderlo, liberan mucha de esa tensión.

Creo que volveré a dejarlo, pero no porque no me guste (me encanta), sino por pavor a que mi hijo Marcos crea que me voy a morir sin remedio. Es lo que pensó al principio (él, que jamás me había visto fumar) cuando me vio encender uno y leyó la ostentosa leyenda que obligan a poner en los paquetes: "Fumar mata".

El tabaco puede ser causante de varios tipos de cáncer que pueden ser mortales con bastante facilidad. Además, produce un incontestable deterioro de la capacidad física en varios sentidos. Quien aspira continuadamente su humo, aun sin fumarlo, se ve perjudicado también, siquiera sea marginalmente. Pero eso mismo, o más, se puede decir de decenas o centenares de productos y acciones que consumimos o por las que nos vemos afectados a diario, sin que por ello nadie mueva un dedo para anatematizarlas.

Pensemos en el brutal deterioro de la atmósfera terrestre, e incluso de las capas por encima de ellas. Nos jugamos el planeta, pero los países pueden comprar cuotas de contaminación a otros para cubrir el expediente de que cumplen con Kioto, Yamamoto o la conferencia que toque en cada momento, aunque sigan contaminando a placer. Los vehículos a motor proporcionan o potencian muchas de las afecciones pulmonares y respiratorias en general, pero el Gobierno invierte dinero en incentivar la compra de más vehículos.

Vivir en la calle y sin trabajo crea un estrés insoportable que produce compulsión hacia el suicidio, y en ocasiones éste se produce. No tener con qué alimentarse produce malnutrición y trastornos del crecimiento en los niños que no pueden tomar la suficiente leche, la suficiente fruta, la suficiente carne y el suficiente cariño de unos padres volcados exclusivamente en encontrar una ocupación remunerada con la que darle algo de todo lo demás. El permanente acoso laboral y la amenaza de despido libre, o el trabajo esclavo al que el sistema nos aboca, produce trastornos de la personalidad y vuelve violenta a la gente.

Les invito a que completen ustedes la lista, que con todos estos ejemplos se ha quedado muy corta. Yo, por mi parte, voy a fumarme un pitillo para que se me pase la mala leche.

viernes, 18 de octubre de 2013

Felicidad para Raquel

Hay momentos que se deben disfrutar en soledad para que tengan todo su sabor. Hoy, en una mañana absolutamente otoñal, encuentro cinco minutos para fumar un cigarro en la terraza de mi piso en Rivas. Son casi las diez de la mañana y el sol calienta lo justo para secar poco a poco la ropa tendida. Apoyado en la baranda, me dejo sorprender por una especie de agudizamiento de los sentidos. Me parece escuchar, con los ojos entrecerrados, a la hormiga que camina, marcial, por su sendero en la tierra de enfrente; o la hoja de ese árbol cayendo desde tres metros; hasta parece que escucho a la sombra arrastrarse por el suelo cambiando de posición lentamente. Un jardinero usa su rastrillo en un movimiento acompasado y sin prisas, sin ruidos, bajo este amable sol de otoño.

Me gustaría que pudiera disfrutar de todo esto Raquel, la madre abandonada con dos hijos que intenta que Bankia le admita cambiar el pago de su hipoteca por un alquiler social ajustado a los 450 euros que ingresa al mes. Me gustaría que pudiera saber que sigue teniendo problemas, pero que puede afrontarlos desde un lugar en el que salir cinco minutos a la terraza en una mañana de sol amable y escuchar a las hormigas, los jardineros y las hojas cayendo.

Después podrá volver a sus preocupaciones, pero al menos habrá sentido algo grande, unos minutos de felicidad durante el día.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Mariposas en el estómago y viento en la espalda

Ayer estuve en la creo que sexta presentación que Elena Muñoz hace de su novela "Como viento en la espalda". He de reconocer que en mi opinión en muchas de las presentaciones de obras literarias se alaba tanto al libro que después, cuando lo lees, tus expectativas quedan defraudadas. No es el caso.

A Elena la conozco superficialmente desde hace muchos años y un poco más en profundidad desde hace muy poco. Es en esta última fase cuando he podido comprobar su empuje y sus imperturbables ganas de ver la vida por el lado positivo. Gran profesional de la comunicación, creo que compartimos unas miras más altas de lo habituales en lo que a eso, a la comunicación, se refiere. Yo procuro hacerlo en parte porque publico una revista y me va en ello casi la vida. Ella lo hace, creo yo, no sólo por eso, sino porque le apasiona comunicar.

Ese verbo oculta una de las tareas más arduas que en la actualidad pueden acometerse, porque es bien sabido que el enorme ruido que existe en ese mundo, el de la comunicación, hace que sea difícil escuchar lo que alguien tiene que decir. Elena tiene varios ambientes distintos en que procura salvar ese escollo y pienso que lo consigue con el perfil más difícil de interlocutor: el del pequeño empresario local que, acuciado o no por la crisis, siempre tiene en la recámara la pregunta de "¿cuánto me va a costar esto?" en lugar de "¿qué voy a ganar con ello?"

De esa facilidad para la comunicación ha nacido sin duda la primorosa facilidad para explicar sentimientos que puede que en general sean comunes -como ella misma reconoce y valora- a los de la mayoría de la gente, pero que en otros, son más específicamente suyos. La original estructura de su novela se arma sobre la base de varias entradas que Elena ha ido colgando en su blog, "Mi vida en tacones", desde hace tiempo, y esas entradas dan la clave de cada capítulo. No obstante, que den la clave no significa que el capítulo de la novela sea un simple desarrollo de la entrada del blog. Esta última es sólo lo dicho: una clave, algo que puede servir para entender mejor los motivos y algún que otro guiño, pero que no limitan el desarrollo literario de la novela en sí.

De esta última, además, puedo decir algo bastante determinante: la comencé a eso de las tres de la mañana, unas cuantas horas después de la presentación y en ese momento en que los noctámbulos interiores (es decir, los que no lo somos tanto por estar bebiendo copas, sino por aprovechar la magia de la noche) luchamos entre el cansancio y las ganas de seguir viviendo otro poco más. Una hora después había llegado casi a la página sesenta y aunque el sueño ya no me dejó continuar, hoy ha sido lo primero que he hecho cuando he podido.

Harto ya de decepciones con novelas con mucha cáscara y poca nuez, casi resignado a volver una y otra vez a mi Yourcenar, a mi Saramago o a mi Le Carré, encontrar algo que, sin ser puro divertimento, por fin te estimula, te interesa y te hace querer seguir leyendo, es muy gratificante.

Asi que gracias, Elena.

(Ah, y lo de las mariposas del título, pregúntenselo a ella en su blog, si les pica la curiosidad)