A este lado del Rubicón
La bitácora de Antonio Flórez, que se siente sumamente escéptico sobre su valor.
sábado 10 de diciembre de 2011
Mudanzas
El primero de ellos se había separado no hacía demasiado tiempo y la mudanza era para irse a vivir con su nueva compañera, que hasta la fecha tenía su propio piso, como David tenía el suyo. Mudanza, por tanto, positiva, podríamos decir, porque no me da la gana de caer en el cinismo del "te casaste, la cagaste" y todo eso. Además, David no se ha casado, eso que lleva ganado.
La otra mudanza también ha sido para mejorar, aunque en este caso tan sólo porque la vivienda nueva es algo mejor. Pero es cosa que se agradece. Me dio cierta pena de mi amigo, sin embargo, porque aunque sé que, al igual que yo, es animal solitario, la verdad es que con los años va uno echando en falta algún saludo más cálido que otro, algo menos de aspereza de la que el día a día nos depara. Y tanto Carlos como yo estamos bajo mínimos, me temo, en esta materia. Pero en fin, c'est la vie.
Por el contrario, una mudanza "laboral" es más neutra. Aunque también los sitios que dejamos, si llevamos mucho tiempo en ellos, nos dejan huella en el trasero (perdonen la ordinariez), lo cierto es que raramente el hueco de tu mesa reúne tantos hechos memorables. La pelusa que dejamos en el sitio donde nunca mirábamos no es, creo yo, tan cálida y amable como la que se revela cuando movemos, por fin, la estantería de los libros. Esas pelusas a las que yo, al menos, casi me niego a barrer, en parte, sí, porque soy algo vago para las tareas domésticas, pero en parte también porque son compañeras de soledades y silencios, unas veces tan queridos, otras tan frios y llenos de aristas.
Del sitio que ahora dejo en el trabajo probablemente no me acuerde dentro de dos meses, y eso que es donde me dejo más horas. ¡Hay que ver qué cosas tiene la vida...!
martes 22 de noviembre de 2011
Varas, estampitas y alfileres
Confianza, no mayoría.
Con ese titular, 'La Razón' susurra a Rajoy que lo que le ha dado una enorme mayoría de españoles es carta blanca para hacer lo que le dé la gana. Y qué quieren que les diga, muy a mi pesar me parece que eso es lo que han votado las y los españolitos mayoritariamente: un angustiado 'sálvanos, Señor, tú que todo lo puedes'; un sumiso 'en tus manos encomiendo mi puesto de trabajo'.
Los españoles han votado a la vara de madera para encontrar agua, a la estampita de la virgen para curar el forúnculo y a los alfileres en la palma de la mano para encontrar novio. Están ahora preparados para salir en procesión por las calles, desolladas las rodillas por un Via Crucis espantoso en el que irán dejando trabajo, vivienda y dignidad; laceradas sus carnes por el flagelo y el cilicio. A los españoles les han convencido de su condición de pecadores, y una vez convencidos se lanzan ansiosos hacia la redención, que curiosamente se presenta en forma de pérdida de derechos políticos, sociales y económicos.
Hágase, pues, en ellos tu voluntad, Mariano, que para eso tienes en tus manos el poder de un Dios.
lunes 14 de noviembre de 2011
viernes 4 de noviembre de 2011
Los periodistas de EFE piden un Estatuto que garantice su independencia
Cuando el gobierno del PSOE hizo la reforma de RTVE se encontró con que también, entre los medios de comunicación públicos, había una cosa llamada EFE que, mire usted por dónde, era la cuarta agencia mundial de información y la primera de habla hispana. Su influencia es, por tanto, enorme, y un instrumento que en según qué manos, puede ser letal.
El PSOE prometió, para garantizar al máximo la neutralidad y las condiciones materiales en las que desarrollar esa libertad y veracidad que los profesionales de EFE reclaman, un Estatuto propio que, entre otras cosas, dejaría fijados los medios presupuestarios que pusieran a la agencia a salvo de las posibles intentonas manipuladoras que los gobernantes (todos los gobernantes) pudieran sufrir.
Y ¿a que no saben qué es lo que ha ocurrido? Pues que ese Estatuto quedó en el amplio cajón de las promesas incumplidas, lleno a rebosar de expectativas de la enseñanza pública, de la sanidad pública, de la información pública... Las expectativas de la gran empresa, la banca o la iglesia católica, pongamos por caso, no están en ese cajón. Ellos tienen todas sus expectativas bien cumpliditas, faltaba más.
Y ahora, encima, se adivina en lontananza una bandada de gaviotas a las que, cosas de periodistas, temen más que a un nublado. Tanto lo temen que se apresuran a reivindicar la puesta en marcha de las promesas incumplidas. Quieren que se garantice lo que no está garantizado, en su opinión. Y déjenme que les diga una cosa: su opinión se basa en fuentes generalmente muy bien informadas. Háganles caso.
Pregunten a Merkel
Si piensan votar el 20-N, no les digo que no lo hagan, porque cada cual tiene derecho a depositar en los pequeños actos rituales toda la fe que quiera. Pero no vayan a creer que están decidiendo nada. Ni en un sentido ni en otro.
Si de verdad quieren saber lo que será de este país, pregunten a Merkel. Ella les dirá si pueden o no aspirar a esto o a aquello, si deben asumir la pobreza y el paro o si pueden aspirar a hacerse con un trabajo de mierda por un sueldo de mierda en un país de mierda. Les dirá si pueden convocar referendum o si deben dejarse de gilipolleces democráticas en un momento tan delicado como éste, en que está en juego nada menos que el mercado.
En voz alta los conservadores, o en un susurro los progresistas, ambos les dirán a ustedes, si piden demasiado, que no puede ser, que antes hay que consultar las cosas, que vivimos en una Europa que es el mejor de los mundos, aunque ya no sea casi ni un mundo. Que hay que defender lo público por medio de su desmantelamiento radical. Si se resisten a tan impecables razonamientos, les dirán tranquilamente, pero con firmeza, que se dejen de utopías, que es lo que hay, que las cifras no engañan (cuando son, ¡ay! las mayores mentirosas) y que la economía no tiene color político...
Y cuanto más se resistan ustedes, menos diferencias habrá en su tono de voz.
Y por último, si insisten demasiado, acabarán diciéndoles la verdad, la auténtica y dura verdad: vale, no se muevan de aquí que vamos a preguntar lo que se puede hacer
- ¿A quién?
- A quién va a ser. A Merkel...
sábado 22 de octubre de 2011
El Emperador de Cibeles
viernes 30 de septiembre de 2011
La enseñanza "totalmente" privada
miércoles 21 de septiembre de 2011
Ahora sí está justificado el despido de Mourinho
A la pregunta retórica de si acaso un equipo de fútbol, por bueno que sea, no puede perder algún partido, o incluso dos, la respuesta es: no, no puede. Al menos, El Real Madrid no puede perder contra el Levante y, a renglón seguido, contra el Santander. Si lo hace es, una de dos, o bien porque sus jugadores son malos, o porque el entrenador es malo. Los actuales jugadores del Real Madrid no son malos, son muy buenos.
Es el momento de decir, ahora sí, que Mourinho ha demostrado ser un mal entrenador de fútbol. Que se vaya, pero por llevar mal técnicamente el equipo, no porque no tenga razón en sus quejas de los árbitros, de los directivos de la Federación y de los periodistas. En esa cosas sigue teniendo razón.
domingo 4 de septiembre de 2011
Una estación abandonada de un ferrocarril fantasma
A finales de los años cuarenta y comienzos de los 50, el gobierno de Franco decidió hacer un ferrocarril que uniría los puertos de Santander y Valencia. Para ello fue necesario realizar un trazado que debía salvar los Picos de Europa, cosa que se hizo mediante una sucesión de túneles, el más largo de los cuales, el llamado de La Engaña, medía algo más de 6 kilómetros de largo, uno de los tres de más longitud de España en la época.
Por razones que no quedan claras (hay quien habla de presiones de la burguesía vasca, preocupada por la competencia que el puerto de Santander podría hacer al de Bilbao con este ferrocarril), el proyecto no llegó a terminarse, aunque se contruyeron importantes infraestructuras del mismo, incluyendo tramos con el tendido de las vías ya hecho y estaciones construidas.
Una de esas estaciones que se llegaron a realizar fue la de Yera, a la salida del túnel de La Engaña por la vertiente cántabra. Yera no es ni siquiera una aldea, sino más bien el nombre de un lugar en el que, como es frecuente en la zona (a pocos kilómetros de la localidad de Vega de Pas, en un impresionante paisaje de montaña), se hallan algunos caseríos dispersos.
Ahí, a unos cientos de metros de la boca del túnel principal, es posible encontrar esta fantasmal estación, hoy utilizada como cuadra y abrigo para ganado de la zona. Al igual que los túneles, fue construida por prisioneros políticos republicanos, que construyeron también sus propios alojamientos durante los años que duraron las obras.
Hoy, la estación de Yera es un vestigio abandonado de un ferrocarril fantasma, y desprende el aroma un tanto misterioso de todas aquellas cosas que pudieron cambiar radicalmente la vida de mucha gente, pero que finalmente no son sino sombras en un valle tranquilo. Un aroma, nada desagradable a pesar de todo, mezcla de hierba, lavanda y mierda de caballo.
sábado 3 de septiembre de 2011
Cientos de mariposas
Tras años de escuchar en Radio 5 los comentarios siempre sorprendentes de José Ignacio Pardo de Santallana acerca del zoo que dirige (o dirigía, no lo tengo muy claro), al fin fui a visitarlo este año, con mi hijo Marcos, que hizo un amigo allí (lástima que no pudimos seguir la amistad, estábamos muy lejos unos de otros).
El zoo no está mal, aunque es un poco pequeño y con abundancia de ciertas especies y falta de otras. Una de las cosas más curiosas es este espacio que reproduce un microsistema en el que prosperan las mariposas. Se pueden ver en directo las distintas fases por las que pasa el insecto (crisálida, gusano, mariposa) y sentir cómo se te posan estas últimas en calquier sitio. Un tanto inquietante, la verdad...
sábado 2 de julio de 2011
Ángel Garrido y el papel sexual del culo

Ángel Garrido, concejal del PP en el distrito madrileño de Retiro, debe estar pensando ahora mismo, respecto a las y los directores, actores y productores de las obras que se han visto repentinamente canceladas por el cierre fulminante del teatro Casa de Vacas, lo mismo que opinó hace unos meses respecto a Tomás Gómez cuando éste era candidato a presidir el Partido Socialista de Madrid: "les van a dar por detrás y por delante". Es el tipo de cosa que suelen pensar personas como Ángel Garrido, tan repeinadas unas veces y con el pelo tan cuidadosamente cortado, otras.