martes 26 de enero de 2010

Haití: pesando la realidad

Tal magnitud tiene la tragedia de Haití que las cifras de muertos y desaparecidos (en la mayor parte de los casos, un eufemismo) deben oscilar entre cifras tan distantes como 100.000 y 200.000 personas. Para que se hagan una idea, la cifra estaría muy igualada con la de los muertos que diversas organizaciones estiman que se produjeron en Irak entre 2003 y 2006 por hechos violentos. Observen que se trata de tres años de guerra muy cruenta, con atentados diarios y muertos a granel. Para los amantes de las estadísticas, redundaremos en las comparaciones recordando que Estados Unidos perdió algo más de 58.000 vidas en la guerra de Vietnam, la más larga en la que el país ha estado involucrado y probablemente la más sanguinaria.

Quien más y quien menos es ya consciente del hecho, pero no estará de más recordarlo: lo elevado de la cifra está directamente relacionado con la pobreza del país. Si bien ha habido muertos en todas las clases sociales, sin duda las más afectadas han sido las de los pobres, los habitantes de barrios enteros de chabolas en los que no sólo las casas son como de papel (¡en el país de la zona probablemente más expuesto a las inclemencias metreorológicas!), sino que la escandalosa falta de los más elementales servicios (agua, servicios contra incendios, infraestructura de salud...) los convierten en terremotos en sí mismos. Sólo ha hecho falta que a los terremotos “quietos” que son esos barrios se les uniera este otro terremoto activo para que, sumando las fuerzas de ambos, consiguieran arrasar una ciudad entera y casi se puede decir que un país.

Y ahora es el momento de avisar, para que, si es posible, nos quede mala conciencia antes, y no después, de lo que acontecerá: que en pocas semanas ya Haití habrá dejado de estar permanentemente en los medios de comunicación, salvo de manera tangencial. Algún recordatorio ocasional habrá, algún minireportaje en televisión sobre los niños acogidos por españoles y su futuro en España. Pero Haití estará ya, tan sólo dentro de un mes, en la página ya vuelta del libro. Pura historia. Kaputt.

Y será entonces cuando más les hará falta a los haitianos que el mundo siga poniendo su mirada en la isla. Porque entonces será, aunque nos cueste creerlo, cuando empresas que incluso puede que ahora estén enviando alguna ayuda humanitaria, se avalanzarán sobre el país para hacerse con el mayor trozo posible de la tarta de la reconstrucción. El capitalismo es así, saca dinero de la muerte tanto como de la vida. Nturalmente habrá quien piense: “al menos harán algo por Haití, aunque se beneficien con ello”. Pudiera ser., no quiero ser totalmente negativo. El problema es saber si lo que harán por el país será lo que el país necesita. O, simplemente, aquello que a los empresarios más convenga.

De nuevo la comparación con Irak es pertinente: los propios norteamericanos han comenzado a preguntarse quién se ha beneficiado con la reconstrucción (aún no empezada, pero ya pagada por fondos multimillonarios) de un país asolado concienzudamente, como si fuera más importante destruirlo que encontrar terroristas o armas de destrucción masiva en él.

No dejemos de enviar la ayuda que podamos a los haitianos, para que les valga (si es que les llega) ahora mismo. Pero no dejemos tampoco de poner otro grano más de arena en la balanza, concretamente en el platillo donde deberíamos pesar los inconvenientes de un sistema que facilita e incluso promociona realidades como ésta.

Por si acaso en algún momento se nos derrumba ese platillo y llegamos a la conclusión de que el problema no está en la balanza, sino en lo peso excesivo de lo que ponemos en ella.

domingo 17 de enero de 2010

El valor de lo que ETA escribe

Es un triste consuelo saber que, al menos, no estaba uno equivocado. Hace no tanto tiempo (un par de años, a lo sumo), un montón de gente de diferente orientación política negaba que hubiese un sector de la llamada izquierda abertzale dispuesta a plantar cara al predominio absoluto de ETA sobre el movimiento nacioanlista radical vasco. Le decían a uno que era un ingenuo y que veía sólo lo que quería ver, pero que no existían pruebas de que tal sector existiese.

Hoy, tras el último comunicado de ETA, el aire que se respira es de un total convencimiento no sólo acerca de la existencia de ese sector, sino de su estrategia a medio plazo de buscar salidas exclusivamente políticas al conflicto en Euskadi. Lo admiten por pasiva, diciendo que ETA no quiere dejar espacio a ese sector, pero eso es lo mismo que reconocer que el sector existe.

Esta constatación, que puede parecer tan sólo ansia de estúpida vanagloria, es importante porque delata una de dos cruciales interpretaciones: o bien la llamada clase política española es miope hasta la peligrosidad, o bien es malintencionada hasta la nausea. Cabe, naturalmente, una combinación letal de ambas cosas, caso que, me temo, se da con frecuencia.

Esa misma clase política que ahora reconoce impícitamente la existencia de un sector que a mí siempre se me ha antojado clave para construir una alternativa que deje menos muertos y que traiga más satisfacción a todas las partes enfrentadas, esa clase política, digo, debería dar explicaciones acerca de por qué no ha habido una actitud en positivo por parte de las fuerzas no nacionalista hacia el sector abertzale en cuestión. Una de dos: o no se sabía de su existencia (con la vergonzante e inaceptable carga de ignorancia política que eso conlleva), o se sabía, pero no se le quería dar cancha.

Yo creo que, claramente, es esto último lo que ha estado ocurriendo. Creo que en lugar de mirar a ese sector no tanto como un aliado (cosa que con seguridad no era), pero sí como un "compañero de viaje", le han mirado como un obstáculo para que las cosas siguieran en los cómodos términos en que han venido estando: ETA mata, sí, pero esa barbarie se constituye en garante de la impunidad para desarrollar una batería legal sin precedentes en Europa, con la cual nos hemos puesto al borde de abandonar la categoría de Estado de Derecho. Y eso es algo muy útil para otras muchas cosas que no son la lucha antiterrorista.

Por eso, después de leer la traducción al castellano del comunicado (traducción sobre la que no puedo ofrecer mayores garantías, ya que no conozco al traductor, pero no dispongo de otra de más fiabilidad), confirmo que las conclusiones de los portavoces de PSOE, PP y demás fuerzas del sistema son un tanto escoradas. Escoradas hacia restar valor a lo que el comunicado pueda tener de novedoso en sentido positivo (es decir, de acercamiento a posibles futuras posiciones de abandono de las armas; fíjense si soy prudente) y volcadas a resaltar lo que puede pasar por más evidente: la continuidad de la revindicación del uso de las armas.

Sin pretender saturar con comentarios, tans ólo quiero decir que, si bien es cierto que cuando ETA habla de lucha, lo hace en el sentido de lucha armada, en este comunicado los redactores se desviven por no dejarse ni una sola vez en el tintero la alusión a la soberanía del pueblo vasco como sujeto de esa lucha. Llegan a reconocer que "No será ETA quien alumbre la libertad de este pueblo. No serán los partidos políticos los que nos acercarán a la libertad. El pueblo mismo será quien de la libertad a Euskal Herria. Queremos subrayar eso". Por otro lado, es constante el reconocimiento del papel de la izquierda abertzale en la conducción de la lucha política, y a su vez es muy nutrido el número de ocasiones en que se certifica explícitamente que es en ese terreno (el de la política) donde deben darse las salidas a largo plazo para Euskadi.

¿Que este comunicado no equivale a una bajada de brazos de ETA? Estoy seguro de ello. Pero no me quieran vender la moto de que en él se sigue haciendo un panegírico de los asesinatos como forma de resolución del conflicto, porque no es asi.

¿Cómo dicen? ¿Que no hay que dar tanto valor a las afirmaciones escritas de ETA? Entonces, no sé a qué viene tanta declaración ni comentario.

jueves 14 de enero de 2010

Enfermo grave

¿Por qué será que no me sorprende oir decir esto a esta persona? Muéstrenle afecto y comprensión al señor Munilla. Es un enfermo grave.

martes 1 de diciembre de 2009

Cuestión de dignidad

No me extraña que Moratinos no entienda el proceder de Aminetou Haidar. Esta mujer está actuando con dignidad, algo de lo que Moratinos entiende más bien poco. Sin embargo, siguiendo el refrán aquél que nos asegura que "otro vendrá que bueno te hará", si Moratinos entiende poco de dignidad, menos aún entiende el director del aeropuerto de Lanzarote, Dionisio Canomanuel, a quien si tuviese delante de mí le metería una hostia como la copa de un pino. Igualmente le metería una hostia enorme a la juez que ha impuesto multa a Aminetou por no desalojar la terminal del aeropuerto, y ello aunque, como estoy convencido que haría, la juez enfocase el asunto como violencia de género.

Aminetou Haidar no está alterando el orden público, está protestando por una injusticia y por un incumplimiento de los más elementales derechos humanos. Lo está haciendo en una instalación pública, como es un aeropuerto, porque es ahí donde estaba cuando se ha producido la "complicación diplomática". El rey de Marruecos y su corte de lacayos astrosos y chulos, sí alteran el orden público, y no son los únicos. El ministro de Exteriores españoles incita al odio y a la violencia cuando se manifiesta un tanto acalorado y escandalizado contra Aminetou Haidar, en lugar de hacerlo, como reclama la activista saharaui, contra el gobierno marroquí.

Así pues, tanto el director del aeropuerto como la juez que ha impuesto la multa (con privación de libertad incluida si no paga) son mala gente. Gente sin principios que sólo sabe de firmeza en la aplicación de una normativa o legislación cuando no afecta a ningún poderoso, pero que con total seguridad se meterían su rigor en el culo si tuviesen que aplicárselo a alguien con poder.

Espero que entre todos paguemos la puta multa, no para contentar al Estado, sino para que no puedan decir esta escoria que ha conseguido castigar a la señora Haidar.

Mierda de gente.

viernes 20 de noviembre de 2009

Festejo relativo del 20N

Llamaba poderosamente la atención ver a la gente casi gual que todos los días, pero no exactamente igual. El matiz era indefinido, pero muy llamativo: una media sonrisa en la cara, una desusada amabilidad para con el prójimo, un puntito de brillo en la mirada... Todo parecía más nuevo, más limpio. Sin gustar excesivamente de la desgracia ajena, no puedo por menos que lamentar la congoja de Carlos Arias Navarro al anunciar la muerte del dictador, pero tampoco puedo por menos de recordar aún con alegría el jolgorio que se instaló en el país.

Sin embargo, muerto el perro no acabó la rabia. El franquismo sociológico siguió ahí, mostrando sus carnes abiertas, transido por el dolor a los pies del cadáver de Franco, en un larguísimo desfile en el que, sí, posiblemente muchos de los asistentes lo eran con la intención de enviarle un último, íntimo y silencioso insulto, pero otros muchos, muchísimos, lloraban de tristeza y no de alegría.

Los tiempos no eran buenos para ellos y mal que bien fueron callando poco a poco en sus exabruptos habituales. La calma boba con la que entre unos y otros nos arroparon a todos los españoles pareció eliminar la mala baba fascista, pero no fue así. Desde hace unos años vemos un continuo ascender no tanto de los modos (aunque también, no olvidemos los tiempos del chorizo Aznar), como de los contenidos de la derecha más reaccionaria que desfiló con pena aquel 20-N ante el cadáver de Franco.

El gran pecado de la izquierda de verdad ha sido dejarse mecer, como decía León Felipe, por todos los cuentos. Gracias a ello, hoy la izquierda tiene más de niño que de adulto y las crisis la pagan más los pobres que antes. Puede uno festejar el 20N de hace 24 años, pero hay motivos sobrados para lamentar este otro 20N que vivimos.

lunes 16 de noviembre de 2009

Desalojar a Esperanza Aguirre

Esperanza Aguirre va a dejar la Comunidad de Madrid desarbolada, deshecha, hundida en el fango. Y cuando hablo de Madrid hablo de sus ciudadanos y de sus ciudadanas, de quienes votan a esta mala gente y de quienes no les votan. A todos les va a afectar alguna o varias de las incontables medidas de desestructuración social y económica que el PP está poniendo en marcha año tras año.

Eso requiere una ofensiva en toda regla de la izquierda, una conjura a muerte para derrotar a esta verdadera Doctora Muerte de la política y de la vida digna. Requiere desalojar, sí o sí, a Esperanza Aguirre de la Comunidad de Madrid. Requiere hacerlo por motivos de salud pública. Se necesita hacerlo porque se necesita respirar, y nos están robando el aire.

Izquierda Unida y el PSOE tienen la obligación moral y política de armarle un gran escándalo a Esperanza Aguirre y de organizar lo necesario para recuperar la confianza de una mayoría de ciudadanas y ciudadanos madrileños para que con su voto desalojen a la Lideresa de sus posiciones. Y si para ello, para recuperar esa confianza, han de dejar hablar a los propios ciudadanos, permitiéndoles elegir a sus propios candidatos (y mejor aún si fuera un solo candidato o candidata), pues que lo hagan.

Pídanlo ustedes, pidámoslo todos.

La Declaración de Altsasu, un paso adelante de la izquierda política abertzale

La Declaración de Altsasu debería ser todo lo que necesitan el Gobierno español, la totalidad de partidos legales españoles y el pleno de la fiscalía y la judicatura para cesar inmediatamente en cualquier práctica persecutoria de los dirigentes y las estructuras de la izquierda política abertzale. Nótese que hablo de la izquierda "política", porque excluyo de ese conglomerado a ETA como tal. ETA tiene su propio lugar y su propia jerarquía dentro de las fuerzas independentistas en Euskadi, y no es, por decisión propia, el lugar de la política.

Prácticas persecutorias llamo yo a la exigencia inasumible a determinadas fuerzas políticas de que emitan comunicados públicos condenando un determinado proceder (aunque ese proceder consista en la violencia terrorista), so pena de ser ilegalizados o de ver mermados en lo fundamental sus derechos políticos. Le llamo también persecución a privar de esos mismos derechos no ya a las organizaciones, sino a personas que han abandonado éstas, por el mero hecho de haber pertenecido a ellas o incluso por haber sido policial o judicialmente ubicadas en su "entorno" sin haber pertenecido a las mismas.

Una vez que esas prácticas hubieran cesado, sería el turno de la izquierda política abertzale para dar más pasos en la búsqueda de un contexto más definido de abandono de la cobertura, voluntaria o no, a las prácticas violentas de ETA y otros grupos. Sería el turno de dirigirse a sus propias bases y venir a decirles: "dimos un paso, nuestros oponentes han dado otro, y ahora nos toca de nuevo a nosotros. Vamos a pedirle a ETA que deje las armas".

Ese será, sin duda, el momento clave de lo que, ya para entonces, podríamos llamar un nuevo proceso de paz. Ese momento clave tendría su cénit en la respuesta de ETA y, a continuación, en la disposición que en la izquierda política abertzale se observase a enfrentarse al planteamiento de ETA, caso de ser éste negativo a la propuesta.

Las tres preguntas que Lokarri hace a los autores de la Declaración de Altsasu son, creo yo, pertinentes, si bien hacen caso omiso de las posibilidades reales que esos mismos autores tienen de dar en este primer momento algunos de los pasos acerca de los cuales les interroga Lokarri. Son preguntas o, para hablar más claramente, requerimientos que necesitan de plazos distintos para concretarse. Pero son requerimientos válidos, no hay que olvidarlo.

martes 10 de noviembre de 2009

La Justicia a las órdenes de la Política

No es por meterme con nadie, se lo juro, pero me parece un pelín bochornoso el espectáculo que el Gobierno está dando en el caso del Alakrana. Hay, creo yo, una pérdida de papeles, un no saber a qué carta quedarse, si a la de Gobierno serio e inflexible, o a la de gobierno flojeras y presto a las componendas. Ahora resulta que el abogado de los somalíes detenidos cambia, y de un abogado de oficio pasan los piratas a tener uno de campanillas. El picapleitos ni dice ni deja de decir que le esté pagando el Gobierno, pero viene a explicar que quienes crean que sí, puede que estén en lo cierto. Segundos después de su voz insinuando esto, muestran en el telediario al sin par Moratinos diciendo, con una media sonrisa claramente improcedente, que se acaba de enterar, como quien dice, de que los piratas tenían abogado nuevo.

Suena Moratinos a cínico, suena a "bueno, ya saben ustedes que sí, que le estamos pagando nosotros, y yo sé que ustedes lo saben, pero tengo que decir esto que digo porque hay que guardar las formas". A mí la cosa me parecería menor si no fuese por lo que el abogado de campanillas ha puesto sobre la mesa nada más entrar en juego: pedir a la Fiscalía que considere a los dos detenidos como cómplices del secuestro y no como coautores del mismo. Eso rebajaría la pena que se les pudiera imponer a seis años y podrían ser expulsados a Somalia, donde quedarían en libertad.

No conozco los intríngulis legales, pero a mí eso me suena a fraude de ley, a enjuague como los que en la series norteamericanas vemos que usan los abogados de aquel país para negociar la libertad de sus clientes. El fiscal encargado del caso le ha contestado, según el abogado, que tiene que esperar indicaciones. O sea, que le tienen que susurrar al oído lo que debe hacer. O sea, que la Justicia se pone al servicio de la Política.

Me gustaría que no les pasara nada a los tripulantes del pesquero. Me gustaría también que los pesqueros españoles dejaran de esquilmar los mares, tanto cerca como lejos de las costas españolas, una actividad milenaria que les ha hecho personas non gratas en muchos países. Me gustaría, en cualquier caso, que la respuesta somalí o de cualquier otro país a la esquilma de sus costas por parte de pesqueros extranjeros, si es que la hay, se diese en términos políticos y no simplemente delicitivos. Pero sea cual sea el destino de esos deseos míos, querría que el sistema judicial español, o al menos una parte muy importante del mismo, no se hubiese puesto tan evidentemente al servicio de la política.

No sé si el juez Pedraz, tras investigar los teléfonos móviles de los dos detenidos, extraerá de ellos la conclusión de que los piratas son sólo complices o que son autores del secuestro. Pero la intervención de ese abogado con pinta tan extremadamente pija y de ese ministro que mezcla demasiado la imagen del diplomático bobo con la del cínico calavera de la diplomacia, ya han hecho su trabajo: dejarnos la clara impresión de que las decisiones judiciales las conducirá el Ejecutivo.

Es otro balde de agua de alcantarilla que entre unos y otros están echando en la sala de estar de esta democracia que siguen anunciando como modélica, pero a la que se le sale el agua sucia cada vez con más fuerza por debajo de las puertas.

domingo 8 de noviembre de 2009

Chávez pone el dedo en la llaga

En varias ocasiones he manifestado mi posición no diré que contraria, pero sí alejada del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Creo que su refrito de recetas y frases hechas no alcanza para ver en él a un revolucionario, y nunca he creido que su amistad con Fidel Castro le otorgue marchamo de tal. Más bien creo que representa un nuevo modelo de populismo sudamericano tanto más alejado del tradicional modelo peronista o peruano, cuanto que la realidad de hoy requiere ideas más contrastadas con una práctica coherente, a diferencia de un pasado no tan lejano en que el peronismo o el aprismo campaban cómodamente entre esa clase media satisfecha de contar con instrumentos partidarios que reuniesen en mística urdimbre las esencias patrias con la modernidad social (toma ya).

Pero una cosa es que no tenga uno a Chávez por un revolucionario de tomo y lomo y otra bien distinta, que no se dé cuenta de cuándo está poniendo el dedo en la llaga. Y ahora lo ha puesto, al igual que lo ha hecho en otras ocasiones. Colombia es hoy en día un islote de reacción y de corrupción en un mar de oleaje bravío que está poniendo patas arriba un continente con larga tradición en tan acrobática postura. Álvaro Uribe es uno de los pocos servidores fieles que le quedan a los restos del imperio norteamericano. Un imperio que algo ha cambiado en la chapa y en la pintura, pero cuyos motores siguen alimentados por los mismos poderes fácticos, desde el lobby judío hasta la mafia o el complejo militar-industrial. Y esos motores tienen a Uribe por buen amigo, un amigo de los de antes, de los que concede ambablemente lo que sea menester con tan sólo maquillarle el argumento con unas gotas de lucha por la democracia.

Por eso, aunque parezca melodramático el llamamiento a prepararse para una guerra (llamamiento que seguramente también tiene algo de propagandístico, porque a Chávez parece que le seduce mucho el teatro), no me parece inapropiado haberlo hecho, porque las bases norteamericanas que el gobierno colombiano ha permitido en su territorio van a servir sin duda para operar contra Venezuela. Quizás no sólo contra ese país, pero seguro que también contra él.

Oigamos a partir de ahora las noticias al respecto con esa clave, seguro que veremos venir los acontecimientos.

viernes 30 de octubre de 2009

Dejen opinar a quienes no tienen intereses extraños

Leo esto en un blog que parece de lo más sensato y me hago cruces, yo que soy agnóstico. Leo esto otro en otro blog que ya tiene a sus espaldas una larga trayectoria de raciocinio, y los ojos se me ponen como platos. ¿Qué pasa en IU? ¿Consideran sus actuales dirigentes (que, por otra parte, son los mismos, en lo que a corrientes y grupitos se refiere, que hace diez o doce años) que lo han hecho lo suficientemente bien como para arrogarse el derecho a seguir imponiendo, de una u otra forma, las candidaturas electorales? ¿No hay nada nunca que les haga pensar que deben cambiar su modus operandi?

En el segundo blog leo que vierten sobre la imagen de Inés Sabanés un lodo que esa dirigente política no se ha ganado de ninguna manera. Antes al contrario, creo que ha sido una de las pocas políticos que ha merecido tal nombre sin que suponga un insulto. Y dicen que igual se quiere pasar al PSOE. Antes miraría yo, para encontrar posibles deslealtades, en los pantalones de quien tenga amigos contra natura en las más altas esferas del PP y del ayuntamiento de Madrid, que en los bolsillos de Inés Sabanés.

En el primer blog leo una defensa de la elección de candidatos de IU mediante mecanismos de consulta abierta a la ciudadanía, y no sólo a los militantes. En circunstancias que yo considero normales (lo que incluiría una relación interna entre militantes exenta de tanta puñalada y tanto fraude censal como se ha venido denunciando desde muchas instancias de la propia Izquierda Unida), no vería quizás la necesidad de sacar fuera de la fuerza política un proceso que tanto afecta al interior de la misma. Pero no es el caso con IU en general, y con la de la Comunidad de Madrid en particular.

Bien cierto es que el futuro que espera a esta Comunidad en caso de que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón vuelvan a ganar unas elecciones, es especialmente negro. Los pasos anticipados en el camino de la privatización salvaje de sectores claves para la vida de las y los madrileños se verán acelerados con un cheque en blanco para otros cuatro años. Y ya no se puede permitir más eso.

Hace dos elecciones se consiguió vencer al PP en la Comunidad de Madrid. Puede volver a hacerse, pero es condición imprescindible que las candidaturas sean serias y respaldadas previamente por muchos electores. En este caso, la defensa de la izquierda puede estar en mejores manos si se pregunta a quienes ningún interés espurio pueden tener, que si se adjudica a una estructura excesivamente desprestigiada para imponer autoridad moral alguna.

sábado 10 de octubre de 2009

Chulo-pijo ministerial

Al pijo-chulo que debía haber recibido a los representantes de Izquierda Unida que iban a plantear en el ministerio de Economía y Hacienda la necesidad de una nueva Ley de Financiación Local le convierte en chulo-pijo el hecho de considerar que concentrarse a la puerta de su trabajo unos 200 cargos públicos de IU supone un acto de "presión ficticia". ¡Sabrá el muy memo lo que dice...! La presión o es o no es, pero no la hay ficticia.

Si tuviera la más mínima noción de lo que significa el tipo de democracia que sin duda él defiende (me refiero al chulo-pijo aludido, que parece responder, además de a ese calificativo, al apellido Ocaña), se ruborizaría segundos después de haber anulado una reunión con representantes de varios cientos de miles de personas de diferentes partes de España. Y él, sea quien sea, no es quién para hacer tal cosa. Puede cerrar la puerta de su casa a los Testigos de Jehová, si es su deseo; pero no puede cerrar la puerta de un Ministerio a 200 representantes de la ciudadanía.

Y sin embargo, lo hace. El corolario es elemental: su democracia es de cartón piedra. Su interés por escuchar, y mucho menos discutir, propuesta alguna, es nulo. Su respeto por la gente representada por Izquierda Unida, inexistente. Le vale que no ha dado con las huestes marxistas de hace veinte o treinta años, porque entonces sí que habría sabido lo que era una presión real y no ficticia. Un buen botellazo en su ventana es lo que necesita ese estúpido.