lunes 1 de marzo de 2010

El papel de los actores

Como, definitivamsente, soy una persona a la que le va la marcha, voy a ponerme otra vez a contracorriente (supongo): hoy aparecen en primer plana de Público en Internet unas declaraciones del actor Willy Toledo acerca de Cuba y del carácter de delincuente común del recientemente fallecido Orlando Zapata. El actor hace estas declaraciones en una mesa redonda sobre el Sahara, lo cual me llena de estupefacción, por varios motivos.

En primer lugar, y a pesar de que la mayoría de las afirmaciones de Toledo le sitúan mucho más cerca que lejos de mis propias opiniones, he de decir que no entiendo el por qué de la presencia del actor en una mesa redonda sobre el Sahara, y menos aún pronunciándose sobre el carácter de los presos en Cuba. No tengo noticias de que sea ningún experto en la(s) materia(s) ni un activista significado en relación con esos asuntos (si lo fuese, habría que cambiar de opinión), luego hay que deducir que estaba entre los intervinientes en calidad de famoso.

Esta costumbre de incorporar a famosos a los actos públicos de la izquierda tiene una larga trayectoria, pero en principio se trataba de una presencia colateral, con la cual se pretendía aprovechar la estela que estos personajes dejan tras de sí en forma de periodistas ávidos de declaraciones reseñables. Muchas cosas que, dichas por un simple experto, pasarían desapercibidas para la mayoría de periodistas, si quien las dice es, por ejemplo, un actor conocido, ocupan la portada de un diario.

El problema no es que los artistas se ofrezcan para servir de altavoz de opiniones con las que están de acuerdo y a las que reconocen el carácter de malditas para los medios de comunicación. El problema viene cuando en lugar de un papel de altavoz de estas opiniones, asumen el papel de creadores de opiniones. En una mesa redonda (que no es un mitin, no lo olvidemos) se supone que cada interviniente debe tener un discurso (entendido como pensamiento estructurado y comunicable, no como pieza de retórica) y algo propio que decir, sustentado en argumentos de cierto peso. Dicho de otra manera: un actor puede presumir de hacer muy bien el trabajo de transmitir opiniones que si no es en su boca, difícilmente serían captadas por los medios; sin embargo, debería alejarse de ser el creador de esas opiniones si no está especialmente dotado, por conocimiento o experiencia, para ello.

No sé si esto suena muy elitista, disculpen, si es así, el señor Toledo y otras personas que puedan sentirse aludidas u ofendidas. Pero creo que cuanta más seriedad incorpore la izquierda a sus propuestas e inciativas, desde las más amplias a las más pequeñas, mejor resultado se logrará a largo plazo.

IU hace política de verdad

Quienes me conoce un poco saben de mi actitud crítica con IU. Una actitud que proviene de la enfermiza tendencia al chalaneo como forma de contemplar la política entre buena parte de la dirigencia de la formación. Sin embargo, no todo es chalaneo en Izquierda Unida, y lo han demostrado presentando esa propuesta al gobierno del PSOE para frontar la crisis. No he podido leer exhaustivamente el listado de medidas y su fundamentación, sino solamente el resumen que aparece en prensa. Sin embargo, con eso solo ya me vale para propinar un fuerte aplauso. Eso sí es hacer política.

Tal y como dice Cayo Lara, en esa propuesta hay cosas concretas sobre las que se puede discutir sin tener que recurrir al insulto y a la simpleza, que son las herramientas con las que aborda el PP los problemas de poner cerco al PSOE. Sobre la base de la propuesta presentada por IU se puede uno sentar a discutir. Se puede decir: "pues mire usted, eso me parece muy bien, no había caido...". O, si viene al caso, "no, mire, esto es inviable, porque no sé si habrá dado cuenta de que...". O sea, lo que debería ser normal. Y después, con lo acordado, va uno al pueblo soberano y espléndido, ya un poco veterano, y le presenta la fumata blanca: Habemus solutio.

Pero déjenme que les diga una cosa: el Gobierno no se sentará a discutir la propuesta de IU. Por el momento, se trata de un secreto de máximo nivel, así que les ruego que no lo propaguen, pero es así. Ni siquiera se dignará mirarlo con detenimiento.

En breve les revelaré a ustedes las poderosas razones de esa extraña actitud.