Humo y fuego

Dice una persona conocida mía y apreciada personalmente en mucha medida, que no entiende la "política de comunicados incendiarios" porque -asegura- éstos suelen darse cuando no se tiene la razón y se sabe que no se tiene, y que antes de lanzar determinadas quejas lo que habría que hacer sería preguntar, informarse, contrastar.

Al leer lo de incendiarios me viene a la cabeza la romanza de la zarzuela 'Doña Francisquita', en concreto aquel estribillo que dice: "por el humo se sabe dónde está el fuego". El comunicado al que sin duda se refiere la persona a la que aludo, más que calificarse de incendio creo yo que habría que calificarlo de humo. Y no en el sentido fácil que cualquier malintencionado podría darle (es humo, es nada, que diría Quevedo), sino en el que la romanza le asigna: el humo señala el incendio, pero no es el fuego en sí mismo.

Hay comportamientos que, por reiterados y señalados docenas de veces, se convierten en previsibles. Hay veces que quien juzga tales comportamientos se puede equivocar, pero el error es tan evidentemente producto de una determinada experiencia, que el que es juzgado debería plantearse qué y cómo ha hecho las cosas continuadamente para que la otra parte le juzgue de tal forma.

Faltan nombres y otras referencias importantes en este comentario, pero dado que le persona conocida mía se ha expresado también con el mismo nivel de inconcreción, creo lo más adecuado darle una respuesta bienintencionada en los mismos términos.

Cada cual piense para sí si todo lo hace correctamente. Por mi parte, siempre ando dándole vueltas a eso mismo. Mi conclusión particular es que no. Categóricamente no. No lo hago todo bien.

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