La oposición desperdiciada

Es habitual (aunque no debería de serlo) que la oposición política en cualquier órgano de gobierno clame, la mayoría de las veces infructuosamente, por la adopción de medidas de transparencia por parte del Gobierno del órgano correspondiente. Los gobiernos, ya se sabe, son remisos a airear el funcionamiento de su maquinaria, porque es a menudo tan enrevesada que difícilmente puede encontrarse ojo de aguja por el que pueda pasar su camello gubernamental.

Los gobiernos y sus representantes en comisiones de investigación a todo lo largo y ancho del orbe, sudan tinta cuando se ven obligados a ejercer la transparencia y arrojar luz sobre sus acciones. La grabación de voz o la captura de imágenes son la pesadilla habitual de los responsables gubernamentales, ya que éstos son conscientes de que con relativa facilidad pueden quedar registrados, a través de esos medios, acciones o detalles que en nada les favorecerán.

En las comisiones de investigación la oposición suele tener sus momentos de mayor gloria cuando consiguen -rara avis- sentar a los responsables gubernamentales en algún tipo de banquillo de acusado y delante de cámaras que permiten a cualquiera, en cualquier parte del mundo, ver y escuchar lo que se les pregunta y, sobre todo, lo que responden. A la manera en que hemos visto tantas veces en los telefilmes, el papel de la oposición es allí agradecido y vistoso, mientras que el de los representantes de un Gobierno (cualquier gobierno), es deslucido y antipático.

Lo que no es nada habitual es que sea la oposición la que tenga recelos de la transparencia que el video y el sonido aportan a los trabajos de una comisión de investigación. No es normal que el representante opositor deba estar pendiente de sus palabras para que no le pillen después en un renuncio. No es habitual que necesite callar cuando su papel debería ser el de alzar la voz.

En Rivas, independientemente del juicio que a cada cual merezca la actuación de las personas investigadas por algunos casos de contratación municipal puestos en entredicho, se ha dado esta situación. El representante del principal partido de la oposición declaró en una de sus sesiones, y a pregunta de una compareciente (la ex-concejala Tania Sánchez), que el procedimiento seguido en esas contrataciones había sido "exquisito". La comparecencia, al igual que el resto de las comparecencias en todas y cada una de las sesiones de esa comisión de investigación (cuyos trabajo apenas acaban de finalizar), fue registrada en video y emitida en directo por el canal web del Ayuntamiento.

Así, el representante del principal partido de la oposición dejó para la posteridad una perla que ahora puede que le venga peor que mal, porque es el caso que después de reconocer públicamente tal cosa, va y presenta una querella por prevaricación y trato de favor en los casos investigados, y precisamente, entre otras, contra la ex-concejala ante la cual reconoció lo que reconoció.

Ahora el fiscal deberá enfrentarse a la tarea de optar entre admitir a trámite una querella sobre cuyo objeto el querellante ha reconocido no existir motivo para interponerla; o bien dar unas amistosas palmaditas en la espalda al representante de la oposición, indicándole amablemente el camino de la puerta de salida del edificio judicial, al objeto de que no se pierda por los intrincados pasillos y recovecos que, real o alegóricamente, tienen las sedes judiciales españolas.

Juzguen ustedes, pues, si está bien puesto el título de esta entrada.

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