Respeto debido

Un fotógrafo amigo que colabora con muchísima frecuencia conmigo (se podría decir que a diario) me contaba esta tarde la conversación que tuvo con alguien acerca de unas fotos que estuvo haciendo recientemente en la entrega de unos premios deportivos madrileños. El fotógrafo estaba en esa entrega de premios por razones profesionales y una de las personas premiadas le pidió algunas de las fotos hechas. Mi amigo le explicó que tenía que cobrarle las fotos que pidiera, aunque fuese a un precio reducido, cosa que a la premiada en cuestión, al parecer, no le sentó nada bien, aunque no dijo que no las quería.

El fotógrafo envió las fotos por correo electrónico a través de una tercera persona que conocía a la premiada y después pasaron los días y las semanas sin que tuviera noticia alguna de nadie. Esta misma tarde llamó a la persona a quien había enviado las fotos y, para su sorpresa, ésta le contó, resumiendo mucho, que la persona premiada se había sentido bastante molesta porque le quisieran cobrar las fotos y que no las quería. Lo que a mi amigo le dolió más fue la actitud que notó en esa persona intermediaria. Una actitud de comprensión hacia la molestia de la premiada y de una cierta reconvención hacia el profesional por querer cobrar esas fotos.

Cuando me lo ha contado se me han disparado las alarmas. Todas las personas implicadas en ese caso son, que yo sepa, gente que probablemente podría definirse como de izquierda o progresista (a excepción de la persona premiada, a quien no conozco personalmente). Eso para mí significa que, como mínimo, deben estar ahora mismo defendiendo la dignidad de las y los trabajadores de la sanidad o de la educación pública. Desde ese prisma, que yo también defiendo, me resulta incomprensible que se molesten porque alguien que está trabajando les diga que quiere recibir un pago a cambio de ese trabajo.

No sé qué tendrán ciertas profesiones para que una increíble mayoría de personas las tome poco menos que a risa. Como explica mi amigo el fotógrafo, ninguna de esas personas que se escandalizan cuando él pretende cobrar las fotos que hace, discutiría en la panadería el derecho del panadero a cobrar por la barra de pan que el cliente se lleva. Tampoco se discute la necesidad de pagar para entrar al cine o el precio de una consumición en el bar o el restaurante. Por no discutir, no discutimos el más que dudoso derecho de los bancos o las compañías de telefonía a cobrarnos lo que nos cobran por sus servicios.

Sin embargo, el tiempo que una persona utiliza para realizar un diseño en un ordenador, pongo por caso, así como la inversión necesaria en formación y en máquinas para poder realizar profesionalmente el trabajo, eso sí se discute. Alguien te llega con un folleto realizado por él en un programa que no está capacitado para realizarlo profesionalmente y pretende que tú arregles los múltiples desaguisados que allí se observan... pero que lo hagas gratis.

Con las fotos pasa lo mismo. Mi amigo lleva gastados en torno a 7.000 u 8.000 euros en equipo y se desplaza a sitios a veces lejanos de su casa (como, casualmente, era el caso), con el gasto de tiempo y combustible que eso lleva consigo. Pero, por alguna misteriosa razón, la mayoría de la gente (no toda, afortunadamente) cree que eso no importa y que él debe regalar las fotos que ha hecho.

¿Por qué?

Puedo entender que a alguien que está allí haciendo fotos con su móvil se le pida el favor de que regale algunas de las que ha hecho. Es obvio que no está allí profesionalmente, ni las fotos que haga con el teléfono pueden ser calificadas de profesionales, por lo que malamente podría reclamar un pago por ellas. Pero hay una gran diferencia entre las fotos que suele hacer la gente con un móvil y las que hace mi amigo. La diferencia está en el equipo, claro, pero también en la experiencia y el saber hacer del profesional. ¿Eso no merece el respeto de pagar por su trabajo, si es que uno quiere beneficiarse de él?

Yo pediría a quienes adoptan esa actitud molesta cuando en una circunstancia así se les pide que paguen algo por una foto, que reflexionen acerca del respeto debido a todo aquel que está trabajando. Si esa persona, por razones personales, quiere hacer un regalo de su trabajo a alguien, bien recibido sea y agradézcase en consonancia. Si no, tengamos todos el respeto y la educación de estar dispuestos a pagar lo razonable por ello.

Comentarios

Juan Carlos. ha dicho que…
De eso sabemos bastante los informáticos. Esa típica llamada de alguien para que le elimines un virus, le reinstales un software que se cargó, ... Y, con suerte, recibes un: "Gracias, no sé que haría sin ti".
Freia ha dicho que…
Y, además, si no me equivoco, la persona premiada seguramente estaría bastante mejor pagada en su profesión, de lo que lo está el fotógrafo.

Lo que hay es un morro por todas partes, de alucine, que diría mi sobrino el moderno.

Aprovecho la ocasión para enviarle un beso fuerte, fuerte y bien grande.
Antonio Flórez ha dicho que…
Pues ya digo que no conozco personalmente a la persona premiada, por lo que no puedo dar fe de su condición económica, señora Condesa. No obstante, creo que es indiferente si gana más o menos, porque de lo que se trata no es de si puede pagarlo (conociendo a mi amigo, seguro que a alguien que no pueda pagarlo y que se vea que le haría ilusión, se las regalaría motu propio, demasiadas veces se lo he visto hacer). Se trata de que no se ofenda gratuitamente al profesional mostrándole desagrado por hacer él algo tan normal como es querer cobrar por su trabajo. A mí me parece más sano y sin problemas decirle: "Ah, no, gracias, pero no puedo gastarme dinero en fotos", y tan amigos.

Juan Carlos, te doy toda la razón, la de informático es otra de las profesiones cuyos practicantes se espera que sean "desinteresados" siempre.

Un saludo a ambos

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