Dos regalos

Me hace la señora Condesa un regalo inestimable por partida doble. El regalo en sí, el objeto que irá a parar al lado cariñoso y noble de mi biblioteca, es un ejemplar de "Un llamamiento a los esforzados, oprimidos y exhaustos pueblos de Europa", colección de escritos publicados sueltos por Trotsky en diferentes fechas antes, durante y después de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia, y publicada sorprendentemente por Santillana el año pasado. Acompañando a ese regalo viene un sobre con una nota, que es un segundo regalo en sí misma.

Quienes me conocen podrán pensar que el primer regalo me alienta a escribir sobre Trotsky, su personalidad política y su legado, así como sobre las curiosas actualidades y conveniencias que una importante parte de su posicionamiento político global de entonces tendría ahora. No negaré que me tienta, pero no es sobre eso sobre lo que me pide el cuerpo escribir.

Me pide hacerlo sobre la nota, y no menos sobre el continente que sobre el contenido. Este último es, como suele serlo viniendo de esta dama, un primor de sencillez y de cariño emocionado. Dice en ella que topándose con este librito en la estantería de un gran almacén del ocio, pensó automáticamente en mí (tal y como le ocurrió con otros dos libros, que le hicieron acordarse de otros dos viejos amigos comunes), y llevada por el impulso, los compró y nos los envía ahora.

Éste es el contenido, y es encantador. Hace que se sienta uno querido y recordado al tiempo, cosas ambas no muy frecuentes en los tiempos que corren. Ver una cosa y pensar en alguien significa que ese alguien tiene realmente su huequito en tu mente.

El continente es una tarjeta en A6, impresa en una agradable cartulina offset de 300 grs. color marfil ribeteada con un sencillo y elegante filete color morado. La tarjeta venía en un sobre ad hoc tipo Galgo de alto gramaje y color a juego con la tarjeta.. Un sobre de calidad pero sin estridencias.

Estoy convencido de que habrá muchos que pensarán: "¡qué pedante, la Condesa. Eso ya no se lleva!"

Pues precisamente.

El esmero y cariño (de nuevo, el cariño) con que la señora Condesa trata lo que hace, lo que envía, lo que regala, le da más valor a lo hecho, a lo enviado y a lo regalado. No es que me vaya a parecer mal que alguien me regale este mismo libro en pdf y enviado por correo electrónico. Lo agradeceré mucho también, no les quepa duda. Pero quien lo envía así es porque previamente, con total intencionalidad, ha comprado una cartulina determinada y unos sobres a juego para poder después hacer un regalo acompañándolo de esta pequeña joya. Para mí, es un regalo en sí mismo, de muy alto valor.

Mis emocionados respetos, Condesa. Sepa usted que si ya tenía un hueco en mi corazón, es ahora dueña de un espacio ampliado en el mismo.

Comentarios

RGAlmazán ha dicho que…
Es que la Condesa es mucha Condesa. Gozar de esa amistad es un placer. Que usted lo disfrute bien.


Salud y República
Freia ha dicho que…
¡Caray, don Antonio! Que me ha emocionado Vd... Mucho y es que esta condesa ha llegado ya a una edad en que llora por todo...

Un abrazo enorme y el beso más delicado y ribeteado en morado que pueda Vd. imaginarse.

Le quiero. Ya sé que lo sabe, pero se lo repito.
newshub.es/ ha dicho que…
los libros se regalan mucho

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