Allanadores de nuestras moradas


Acusa la Fiscalía danesa a Juantxo López de Uralde, cabeza más visible de Equo, de allanamiento de morada por haberse personado, sin invitación, en la cena de gala que la reina de Dinamarca ofreció a los máximos dirigentes mundiales participantes en la Cumbre de Copenhage, hace dos años. López de Uralde y otros activistas de Greenpeace se colaron en la reunión y desplegaron una pancarta absolutamente respetuosa en las formas y puede decirse que bastante ingenua en el contenido, pero, por lo visto, extraordinariamente revolucionaria en el fondo. Decía: "Los políticos hablan, los líderes actúan".

En esa cena, como recuerda el propio Juantxo, estaban presentes dictadores de reconocido pedigree, en quienes la reina danesa y su corte no parecieron encontrar falta alguna. Sí la encontraron, y mayúscula, en los portadores de tan tímida protesta. El fiscal danés acusa a Juantxo de allanamiento de morada, pero ¿no es la propia reina y sus invitados quienes deberían ser acusados del mismo cargo?

Desde hace más de dos siglos, la anfitriona y esos invitados, así como los antecesores de todos ellos, han estado allanando la morada de todos, que es el planeta. Han estado entrando en todas y cada una de las habitaciones en las que dormimos pacífica y calladamente la gente del común, robando nuestros enseres más queridos, por pocos que éstos sean; ensuciando las mesas y las sábanas y dejándolo todo perdido y la nevera vacía.

No sólo de allanar moradas les acusaría yo, sino de gorronear la vida de todos con el exclusivo fin de vestirse de etiqueta y reunirse a no hacer nada y a seguir viviendo del cuento entre prostitutas obligadas, unos; otros, en medio de subterráneos guantánamos; los de más allá, con la navaja tinta en sangre; aquí, cerquita, otros más aferrados a la mentira y al latrocinio.

En Egipto, en Túnez, en Libia, van deshaciéndose de esa morralla por la vía expeditiva que estos casos requieren. Aquí, la modorra no nos deja despertar, pero hay que confiar en que lo hagamos algún día.

Y a la reina de Dinamarca y a su fiscal, que les den por culo, con todos mis respetos para el conjunto de las y los daneses.

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