Mi lugar en el mundo

Hoy hace cuatro años que escribí mi primera entrada en este blog. Esto, que a los demás no les importará un pimiento, a mí sí que me importa. Ha habido días que he llegado a odiar la sola idea de tener que escribir algo, porque en estos cuatro años han pasado muchas cosas, la mayoría de ellas, malas, y en esas circunstancias el cuerpo no le pide a uno fijarse en nimiedades tales como los miles de muertos y olvidados del Katrina, la ascensión y muerte de Zapatero o el nefasto año 2009, en que el Barça ganó todo lo ganable.

He escrito más de ochocientas entradas sobre multitud de cosas y he dejado fuera del catálogo, conscientemente, temas que han pasado a diario por delante de mis ojos con un tamaño tan desmesurado que nada podía decirse ni hacerse desde el tonto conjunto de puntos iluminados que forman la pantalla de mi ordenador.

Ha estado a punto de írseme a pique el barco (y no lo he alejado aún de los más peligrosos escollos), pero parece como que la mar va dejando de estar arbolada para dibujar tan sólo una casi agradable gran marejada que apenas si alcanza a cubrir de agua la cubierta cada dos o tres golpes de mar, y no como antes, que sí que era un desastre.

Hace tan sólo un par de meses logré la custodia compartida de mi hijo, de ocho años, si bien de forma extraoficial y a la espera de reunir el dinero suficiente para poder legalizarlo (gracias por la nobleza, doña Blanca). Esta noche, el chico, medio enfurruñado al principio, se ha ido él solito a la cama en lugar de quedarse a ver la enésima serie de ceeseís, y al rato me ha dado un subidón al encontrármele tumbado con la luz encendida y haciendo ostensibles esfuerzos por leer solito nada más y nada menos que una novela de las de Hornblower, todo un clásico de la novela de aventuras de mar.

No crean que es poca cosa. Es el primer atisbo de que el chaval ha empezado una larguísima carrera en la que hasta ahora no quería participar por miedo a no poder correr. Así que cada metro que avanza, cada miedo que consigue superar, cada mirada de colega que me echa, son el sitio y el momento en que quiero estar.

Mi lugar en el mundo.

Comentarios

Freia ha dicho que…
Pues mire Vd., don Antonio, que a mí (al igual que otros muchos) sí me importa este cuarto aniversario de su orilla del Rubicón. Mucho. En los inicios de mis Variaciones fue Vd. , junto con Bolche, un referente bloguero. Y me alegra todavía muchísimo más esa custodia compartida.
Cuando la mar arbolada va pasando a marejada, marejadilla y, por fin, calma, suele traer renovación y más vida oceánica.
Confío (estoy segura de) que la mar se serene definitivamente y reciba Vd. mi más sincera felicitación junto con un beso enorme que sabe Vd. bien que bien lo quiero
SPOOK ha dicho que…
Enhorabuena en el aniversario
javierM ha dicho que…
Me ha emocionado, Don Antonio. Enhorabuena.

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