La izquierda pueril

Es un síntoma de la falta de calado del pensamiento progresista (por no hablar del revolucionario) de la izquierda que tenemos en el Estado español. Me refiero a la prohibición de las corridas de toros por parte del Parlament de Catalunya, una institución en la que es mayoría una coalición de varios partidos que se supone que son de izquierda o progresistas (ya salió otra vez el palabro). Lo diré desde el principio y así me ahorro estar repitiéndolo después como una cotorra: no soy partidario de las corridas de toros, no me gusta que se le inflijan al animal padecimientos como los que se le infligen en ellas, y sin embargo estoy en contra de la prohibición.

En ocasiones anteriores me he lamentado de la despreocupación y lenidad con que la izquierda institucional española se aproxima a los grandes problemas sociales y culturales y, sobre todo, de la forma tan lineal y pequeña con que aborda sus soluciones. En aras de las diversas correcciones posibles (política, sanitaria, cultural...) se ha puesto en pie una batería de prohibiciones u otras medidas legales descompensatorias (eufemísticamente se suelen llamar 'discriminación positiva') que dibujan un panorama claro: el de una izquierda que ni sabe ni quiere abordar la solución real de esos mismos problemas, sino solamente ofrecer unas medidas propagandísticas al servicio de un fin último que en la mayoría de los casos no pasa de ser la simple permanencia en el poder político.

Prohibir las corridas de toros es un exponente de esta política de gestos. La cultura que subyace entre gran parte de los amantes de esa práctica seguirá siendo igualmente reaccionaria, entre aquellos que ya lo sea, y se acrecentará un poco más entre quienes no lo sean tanto. Me duele darle la razón, aunque sea parcialmente, a un reaccionario impresentable como Antonio Burgos cuando aduce que la fiesta taurina, en Catalunya, ya iba muriéndose desde hacía años por la simple razón de que la gente joven no sintoniza con ella. No hacía falta prohibirla, era cosa de pocos años.

Adicionalmente, un individuo de inigualable infantilismo político, llamado Josep Huguet, de ERC, ha declarado públicamente (habiendo podido hacerlo en privado, con lo que se habría ahorrado de ridículo) que en su punto de mira están las muñecas vestidas con el traje típico andaluz, igual que lo estuvieron recientemente los sombreros mexicanos para Jordi Portabella, de ICV, otro representante de la política naïf. ¿Se puede ser más tonto?

Y no es que no comprenda que las muñecas vestidas de sevillana, o los sombreros mexicanos, son iconos que tienden con cierto poder a perpetuar unos clichés que razonablemente no satisfacen a estos catalanes de pro. Tampoco me satisfacen a mí como madrileño, porque hay que reconocer que es bastante estomagante comprobar que cuando se vieja a ciertos sitios, los clichés son casi lo único que funcionan.

En Los Ángeles, pongamos por caso, si uno dice que es 'spanish' le preguntarán inmediatamente que de qué Estado de México en concreto, o que si es de El Salvador, o de Guatemala. Tardará mucho rato en hacer entender que 'spanish' significa español, y que español sólo lo es quien tiene la nacionalidad española. Les importa un bledo, seguramente no sabrán situar a España en el mapa y, además, si lo hacen será para, a continuación, exclamar: "¡Oh, España, Real Madrid, toreros, olé!".

Es desagradable, sin duda, pero a mí se me ocurre que para empezar a cambiar eso de verdad, y no con juguetitos estúpidos como las prohibiciones a que nos referimos, sería mejor declarar ilegal el uso del idioma inglés en la publicidad que se vaya a exhibir en televisiones, radios y demás medios en territorio español. En Catalunya y en el resto de territorios con una lengua reconocida oficialmente, podría exigirse que esa publicidad se hiciera en catalán, o en vasco, o en lo que fuera. ¿A que no lo hacen?. O, como les dijo Albert Rivera en su intervención en el Parlament, ¿a que no se atreven a prohibir la pesca deportiva? No hablemos de la caza. ¡Claro, como hasta un ministro del PSOE gustaba del 'arte cinegético'...! Y para la discriminación de las mujeres, dictar un decreto por el que se iguale automáticamente el sueldo de hombres y mujeres. ¿Nos prohiben fumar para no contaminar el planeta y para no perjudicar la salud de las y los congéneres, y sin embargo no dudan en aprobar los transgénicos o dejar sin castigo vertidos bestiales como los de Boliden?

Los niños, cuando saben que han hecho algo mal, tienen como reflejo ocultar la mala acción y sus consecuencias y después intentar distraer a los padres con cualquir cosa, para que no se den cuenta. Pues igual.

Comentarios

Paco Piniella ha dicho que…
Querido compañero, pués yo creo que hay que prohibir primero que los gobiernos llamados de izquierdas presten dinero a los bancos, luego que la crisis la paguemos los que nos tienen cogidos por ahi (incluído los trabajadores públicos)... y luego luego luego luego otras cosas, por ejemplo la tortura animal en los toros, tanto corridas como otras maldades, y en los gallos, y en la cabra que tirán de la torre del pueblo y en todo ese tipo de cosas. Prohibir no es más que establecer reglas, tampoco hay que rasgarse las vestiduras con el Rajoy y el PP que se creen que son de la FAI... vamos vamos.
Buen verano don Antonio
alex ha dicho que…
una correccion, el portabella es de ERC...
por lo demas los superprogres de ICV y sus comparsas de EUIA no se que.com votaron a favor de la prohibicion y a la vez jaleaban los recortes en el parlament votando a favor y sin despeinarse como buenos retroprogres de la nada que es lo que realmente son
of course la lucha de clases ni esta ni se le espera para esta gentecilla de esquerres...
SPOOK ha dicho que…
Mal de muchos…
La “puerilidad” es una desgracia que afecta a todos los políticos, no solo a la izquierda.
Analicemos más despacio, los políticos son pueriles o más bien provocan y mantienen el infantilismo de los ciudadanos ¿?
Me apunto a la segunda opción.
El discurso de TODOS los políticos es un cuento maravilloso, promesas de felicidad sin esfuerzo, todo gratis a cambio del voto.
La sociedad infantil, irresponsable, se delega todo en los políticos. Resolver cualquier conflicto o necesidad, hasta la más personal, no es cuestión de esfuerzo y trabajo, el remedio es “lloriquear” la ayuda de la administración.
un cordial saludo
Anónimo ha dicho que…
mire don antonio,no sé qué le ha dao para mezclar toros con cornás internas, pero bueno, usted sabrá y si está cabreao por algo será-

Yo lo que quería decirle es que, efectivamente, se debe prohibir lo menos posible. Pero dicho esto,se debe caminar en la buena dirección; concretamente los toros debieran haber seguido el camino del boxeo, es decir, convertirlo en una actividad poco lustrosa en lugar de seguir promocionándolos con dinero público, y tratar en los medios a los matarifes de los mismos como si fuesen estrellas de no sé qué y artistas de no sé cuanto.

como quiera que en los últimos años no hemos avanzado nada (no sé qué dirá don antonio burgos de ese señor llamado josé tomás y la afición que crea), pues es hora de empezar a alborotar el gallinero.

buena prohibición- Me sumo.

mitxel

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