Haití: pesando la realidad

Tal magnitud tiene la tragedia de Haití que las cifras de muertos y desaparecidos (en la mayor parte de los casos, un eufemismo) deben oscilar entre cifras tan distantes como 100.000 y 200.000 personas. Para que se hagan una idea, la cifra estaría muy igualada con la de los muertos que diversas organizaciones estiman que se produjeron en Irak entre 2003 y 2006 por hechos violentos. Observen que se trata de tres años de guerra muy cruenta, con atentados diarios y muertos a granel. Para los amantes de las estadísticas, redundaremos en las comparaciones recordando que Estados Unidos perdió algo más de 58.000 vidas en la guerra de Vietnam, la más larga en la que el país ha estado involucrado y probablemente la más sanguinaria.

Quien más y quien menos es ya consciente del hecho, pero no estará de más recordarlo: lo elevado de la cifra está directamente relacionado con la pobreza del país. Si bien ha habido muertos en todas las clases sociales, sin duda las más afectadas han sido las de los pobres, los habitantes de barrios enteros de chabolas en los que no sólo las casas son como de papel (¡en el país de la zona probablemente más expuesto a las inclemencias metreorológicas!), sino que la escandalosa falta de los más elementales servicios (agua, servicios contra incendios, infraestructura de salud...) los convierten en terremotos en sí mismos. Sólo ha hecho falta que a los terremotos “quietos” que son esos barrios se les uniera este otro terremoto activo para que, sumando las fuerzas de ambos, consiguieran arrasar una ciudad entera y casi se puede decir que un país.

Y ahora es el momento de avisar, para que, si es posible, nos quede mala conciencia antes, y no después, de lo que acontecerá: que en pocas semanas ya Haití habrá dejado de estar permanentemente en los medios de comunicación, salvo de manera tangencial. Algún recordatorio ocasional habrá, algún minireportaje en televisión sobre los niños acogidos por españoles y su futuro en España. Pero Haití estará ya, tan sólo dentro de un mes, en la página ya vuelta del libro. Pura historia. Kaputt.

Y será entonces cuando más les hará falta a los haitianos que el mundo siga poniendo su mirada en la isla. Porque entonces será, aunque nos cueste creerlo, cuando empresas que incluso puede que ahora estén enviando alguna ayuda humanitaria, se avalanzarán sobre el país para hacerse con el mayor trozo posible de la tarta de la reconstrucción. El capitalismo es así, saca dinero de la muerte tanto como de la vida. Nturalmente habrá quien piense: “al menos harán algo por Haití, aunque se beneficien con ello”. Pudiera ser., no quiero ser totalmente negativo. El problema es saber si lo que harán por el país será lo que el país necesita. O, simplemente, aquello que a los empresarios más convenga.

De nuevo la comparación con Irak es pertinente: los propios norteamericanos han comenzado a preguntarse quién se ha beneficiado con la reconstrucción (aún no empezada, pero ya pagada por fondos multimillonarios) de un país asolado concienzudamente, como si fuera más importante destruirlo que encontrar terroristas o armas de destrucción masiva en él.

No dejemos de enviar la ayuda que podamos a los haitianos, para que les valga (si es que les llega) ahora mismo. Pero no dejemos tampoco de poner otro grano más de arena en la balanza, concretamente en el platillo donde deberíamos pesar los inconvenientes de un sistema que facilita e incluso promociona realidades como ésta.

Por si acaso en algún momento se nos derrumba ese platillo y llegamos a la conclusión de que el problema no está en la balanza, sino en lo peso excesivo de lo que ponemos en ella.

Comentarios

SPOOK ha dicho que…
Escribe usted, ”El capitalismo es así, saca dinero de la muerte tanto como de la vida. N(a)turalmente habrá quien piense: “al menos harán algo por Haití, aunque se beneficien con ello”. Pudiera ser., no quiero ser totalmente negativo. El problema es saber si lo que harán por el país será lo que el país necesita. O, simplemente, aquello que a los empresarios más convenga.”.
Admítame un matiz, el capitalismo No saca dinero, el capitalismo SE LLEVA el beneficio. El dinero lo sacan “la tierra callada/el trabajo y el sudor”.

Le resuelvo su problema: los gestores tienen la “obligación” de hacer aquello que más beneficie a la empresa y últimamente tienen la costumbre de hacer aquello que más bonus produce en su personal provecho

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