Un sorprendente parado

Don Ricardo Royo-Villanova está buscando trabajo, según ha hecho público esta misma mañana el alcalde de Rivas. Es cosa habitual para una época como ésta la de buscar trabajo, pero sumamente extraña en una persona como don Ricardo. A él, el trabajo me parece a mí que debería salirle de debajo de las piedras, sin buscarlo ni intentarlo siquiera. Es lo que ocurre con los grandes especialistas, para quienes no hay crisis que valga y, cuando las hay, sólo sirven para realzar más aún su talla.

Si uno lee su bitácora, pionera entre muchas, notará que se dejan ver en ella los múltiples retratos que le dibujan: el jocundo bon vivant amante de la buena mesa; el amable histrión perseguidor de la mayor provocación; el furioso pasional que lanza rayos de ira; el razonable político que se resiste a hacer política... Sin embargo hay un retrato dibujado con otras armas que no aparece en su bitácora porque pertenece a un espacio distinto del 2.0, o al menos a caballo entre lo analógico y lo digital (aproximando así a don Ricardo a la categoría de reloj de pulsera). Es el espacio que él ha llenado durante ocho años con sus ideas, su claridad de miras y su constancia, en el terreno de la comunicación muicipal, que es para lo que estaba.

¿Hay algo más que decir? Sí. Hay que decir que, con todo y ser importante su bitácora, así como sus logros profesionales, más importante es, en mi opinión, algo que le aproxima a la categoría de portento: es honrado. ¿Tiene esto importancia a la hora de buscar trabajo? Desconozco la respuesta a tan crucial pregunta. Pero sé que si alguien necesita a una persona que sepa de qué va esto de la comunicación, para cubrir un puesto en el que sea determinante la confianza que se pueda poner en ella, en él tiene a alguien que solucionará sus problemas.

Preguntarán ustedes, amigas y amigos lectores, por qué he sido antes tan timorato a la hora de decir que se aproxima a la categoría de portento, lo que implica que no llega a entrar de lleno en ella. La respuesta tiene que ver con la historia de los Gremlins, esos personajes cinematográficos de inclasificable conducta: si recuerdan ustedes, a aquellos bichos no se les podía mojar ni dar de comer una vez que oscurecía; a Don Ricardo no se le pueden lanzar alabanzas pasadas las siete de la tarde, porque en ese caso su metamorfosis raya en el horror, convirtiéndose en un monstruo de lascivia, ojos en blanco, mirada turbia, cabello revuelto, colmillos anhelantes...

Para lo que usted guste, don Ricardo.

Comentarios

felix ha dicho que…
No puedo creerlo...
javierM ha dicho que…
Pues Rivas se lo pierde... Habrá un antes y un después de esta fecha en la historia de Rivas. Se recordará como adddr (antes del despido de Ricardo) :-)

Y ahora en serio, porque me acabo de enterar y a la espera de confirmar algunos detalles más... Pues que Rivas se lo pierde...
mari xuli ha dicho que…
El trabajo debería ser una cosa sumamente extraña para cualquier persona, y no sólo para "los grandes especialistas"... Vamos, digo yo.
Anónimo ha dicho que…
Dober zacetek

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