Un par de consejos a mi Presidente

Los bancos ganan dinero a base de manejarlo. No venden lavadoras ni coches, ni reparan tuberías o construyen centrales eléctricas. Dicho resumidamente, cogen por un ratito el dinero que tienen en una mano y, mientras lo pasan a la otra para dárselo a un tercero, le sacan un veinte por ciento de beneficio. Son grandes expertos en este manejo y gracias a él nuestros ahorros se convierten en su riqueza.

Poner 30.000 millones de euros a disposición de los bancos, no para que se los repartan entre los directivos (cosa que también podría ocurrir), sino para que los gestionen, es tanto como darles la posibilidad de sacarle un buen pico a esos miles de millones. Es por eso por lo que los mortales, los que nos morimos o vamos a hacerlo en breve, te decimos, José Luis, Presidente mío, que les estás dando dinero a los bancos.

Tú insistes en que no, que no les estás dando nada y que lo que pasa es que no entendemos de la cosa técnica, pero que si supiéramos más nos daríamos cuenta de que no. O sea, que nos creamos lo que dices porque nos estás diciendo la verdad, palabrita del Niño Jesús. Pero no es así, José Luis. Eres tú el que no sabe lo suficiente de esto de los bancos y el dinero. Hace siglos que los bancos tratan con él, lo miman, lo quieren, y el dinero también les quiere a ellos. Hay una larga historia de amor entre los bancos y el dinero, y no vas a venir tú ahora a negarla ni a dar lecciones de cariño a ninguno de los dos amantes.

Ahora dices que vas a pedir a los bancos que no obtengan beneficios demasiado altos, sino que usen el dinero para dar créditos a las familias y a las pequeñas empresas. Y el caso es que los bancos sí que están dispuestos a dar créditos (según a quién, claro, que ahora han descubierto, ¡horror!, que hay gente que no puede pagarlos), sólo que a un interés de escándalo que, caso de pagarlo, agravaría sensiblemente la situación económica de cualquiera a quien se lo concediesen.

Lo que tendrías que hacer, José Luis, es pasarte la Ley, cualquier ley, por el forro de los cojones para que al final se pueda conseguir una cosita que yo te voy a chivar aquí, y que esa sí que nos pondría contentos a mucha gente: y es que consigas como sea (cambiando otras leyes y haciendo los malabarismos jurídicos que vengan al caso) que los beneficios obtenidos por los bancos sean declarados ilegales, quedando obligada la banca a devolverlos. Como sería imposible indentificar los legítimos acreedores de esos beneficios, se los quedaría el Estado, que quedaría obligado, a su vez, a utilizarlos para crear más escuelas, guarderías, hospitales (anulando, de paso, como puedas la ley de traspaso de competencias a las comunidades autónomas que están dilapidando el patrimonio público, como la de Madrid con Esperanza Aguirre), escuelas, universidades, etc., todo ellos público y gratuito. Y, ya puestos, aumentas el salario mínimo interprofesional y lanzas un mensaje no demasiado oculto a los demás gobiernos que te pongan mala cara, diciéndoles que las críticas y malos augurios se los metan en el culo.

Como esto de hacer las cosas rectamente es como el comer y como el rascar, que todo es empezar, a continuación podrías enviar una misiva al tal Olmert notificándole lo mucho que te la suda su escándalo por la decisión del juez Andreu de llamar a declarar a varios responsables políticos y militares israelíes por casos de genocidio o similar, y haciéndole saber que hace bien en proteger a todos sus esbirros en todo el mundo, porque será en todo el mundo (o casi) donde se les podrá agarrar y, si se tercia, echar al fondo de un calabozo a pasar un ratito largo, muy largo, aunque sin torturarles ni matarles, que no somos como ellos.

Es sólo el comienzo. El principio de tu larga marcha hacia la fama, hacia la cumbre de la adoración de todos los españoles por ti (y por tu partido, en caso de que no ponga obstáculos a estos modestos objetivos que aquí te señalo). De la que acabes con estos primeros pasos, ya verás como tienes a un huevo de civilizaciones haciendo cola a nuestra puerta para aliarse con nosotros.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
¿Me quieres quitar mi dinero? Soy un auxiliar administrativo que tiene cuatro duros ahorrados. en un fondo de inversión que invierte en bancos. ¿Con qué derecho pretendes quitarme mi dinero?

¿Prefieres las cajas de ahorros? Están bajo control público y se dedican a financiar partidos políticos y Terras Míticas.
RGAlmazán ha dicho que…
Oiga D. Antonio, que es usted un iluso. Eso sí, con muy buena fe. Lástima que la fe sea eso, algo fuera de este mundo. Pero no se canse, insista que por lo menos se les caiga la vergüenza.

Salud y República
AF ha dicho que…
Don Rafa, ¿es que le parece irrealizable lo que propongo? Tendré que pensarlo, yo creía que proponía una cosa muy fácil.

En cuanto a usted, don Anónimo (que para decir esto no hacía falta ponerse de anónimo, podía haberse puesto cualquier sobrenombre, como "Botín", por ejemplo), le sugiero que dé otra vuelta por las entretelas de su cerebro para ver si encuentra la conexión perdida entre los ahorros de un auxiliar administrativo y los beneficios de la banca. En caso de que su sueldo se equipare con esos beneficios, hágame una leve indicación acerca de su empresa actual, para solicitar inmediatamente un puesto en ella de lo que sea, incluido limpiabotas y pelota privado del jefe :)

Un saludo.
Patrick ha dicho que…
Muy bien Don Antonio. Por fin una análisis marxista de la situación, gastar dinero para salvar los bancos no va ayudar la economía y tampoco los afectados de la crisis, dar ayuda a los bancos sin condiciones sirve a mantener el sistema que ha sido responsable de la crisis y no la economía real.
En Francia, Sarkozy ha condicionado la ayuda a los bancos a la no-repartición de beneficios y no distribución de incentivos y otras ventajas a los altos directivos.
Tengo un trastorno mental, veo un gobierno de derecha liberal en Francia que hace una mejor política social que un gobierno socialista en España.
AF ha dicho que…
No son visiones suyas, don Patrick, es que en Francia hay más sentido del Estado que aquí, incluso en la derecha.

Un saludo.
Patrick ha dicho que…
Es posible que tengas toda la razón, es cierto que la constitución francesa, en su preámbulo y sus primeros artículos se centra sobre el ciudadano y los derechos humanos, mientras la constitución española se centra sobre el territorio y las comunidades autónomas.
Lo que puede explicar que se da mucha importancia en las financiaciones de las CCAA y muy poco en como gastar correctamente el dinero publico para beneficiar al ciudadano.
Personalmente no me importe quien va gastar el dinero de mis impuestos y me importe mucho como se gasta este dinero.
El estado en un actor económico potente, no veo motivos para que el presidente del gobierno se ponga de rodillas frente a los bancos y más cuando veo la prepotencia de las respuestas de los bancos.
Veo dos mundos: El banco y las grandes empresas de la construcción que recuperan todo el dinero publico, los trabajadores, PYMES e autónomos que pagan y financian los primeros.

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