Los milagros de Lourdes

Para mi pesar, me entero ahora, casi a toro pasado, de que en este año que ya acaba se conmemora el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen en Lourdes. Y tan magno acontecimiento no ha ido acompañado del tañir de campanas y del clamor popular en las calles. El descreimiento del que tanto se queja Rouco Varela parece ser cierto, muy cierto.

Y eso que la Factoría Lourdes no ha dejado de trabajar con su proverbial seriedad y profesionalidad en este siglo y medio. De ello dan fe (nunca mejor dicho) las únicamente 67 curaciones reconocidas como milagrosas por los sucesivos obispos de la diócesis a la que pertenece la ciudad francesa. Sólo 67 milagros en 150 años.

Más de un propagandista con pocas luces habría querido, allá en los principios de la cosa, que se instituyeran como milagros dos de cada tres sanaciones testimoniadas. Seguro que hubo entonces alguna cabeza bien amueblada que frenó tal pretensión con la máxima marketiniana de que una sorpresa repetida mil veces deja de ser una sorpresa. Y, siguiendo el camino contrario, esa cabeza bien amueblada se aseguró de que los milagros fueran pocos, muy pocos, para que cada uno de ellos tuviera mayor repercusión.

Y a más repercusión, más visitantes en la ciudad, más peregrinos en el santuario... Más escapularios y más botellitas de agua vendidas. En el último año, nueve millones de visitantes. No es para tomárselo en broma.

Y para seguir con la noticia, no se pierdan el terriblemente resumido testimonio de "Madame A" (melodramático y novelesco apodo), relativo a una de las últimas curaciones que el Comité Médico del santuario (que lo tienen y todo, no se vayan a creer; las cosas bien hechas, bien parecen) ha calificado de "remarcables", una especie de certificación que habilita el caso para ser considerado milagro por la autoridad eclesial pertinente, si ésta lo considera adecuado.

Y cuando lo hayan leido, pónganse la mano en el corazón y díganme: ¿no querrían ser ustedes una de esas personas no creyentes a las que la Señora toca el corazón, y quizás una rodilla o un cáncer, y las deja como nuevas sin necesidad de pasar por la taquilla de alguno de los hospitales privados de la Espe?

Si la respuesta es que sí, griten conmigo: ¡abajo Esperanza, arriba Milagros!

Comentarios

J. G Centeno ha dicho que…
La primera reflexión que me hago es de índole bloguera ¿De dónde coño saca usted esas informaciones? ¿Como ha llegado a la página esa? ¿Estás bien?
Naveganterojo ha dicho que…
Lourdes,....creo que tuve una novia que se llamaba asi, pero esta no hacia milagros, solo gastaba dinero a manos llenas.
Respecto a esa madame A, pues, que la compre quien la crea, que este ateo no se cree ni una palabra.
Salud y republica
MADISON ha dicho que…
Que complicado me lo pone Vd., D. António, o milagros o la sanidad de Dª Espe, me parece que me muero, y con la mano en el corazón digo, si agonizo que me atienda el Dr. Montes.
El Valín ha dicho que…
Lourdes, Milagros, Esperanza, Madame A (lo que supone que habrá una Madame B, C ...). Tantas mujeres a la vez no puede ser beneficioso para la salud.
AF ha dicho que…
Don Javier: la página la tengo referenciada en mi lista de cosas que odio o amo, bajo el nombre de "Zenit...". Bien, bien, lo que se dice bien, nunca he estado.

Don Navegante: las novias excesivamente gastonas son una alegría para el corazón... mientras se queden en novias.

Don Madison: ¡qué bien traido lo del Dr. Montes! Le felicito.

Don Valin, le veo muy misógino. Tenga usted cuidado, que en seguida le azuzan la ortodoxia.

Un saludo a todos/as.

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