Basta ya de correción política; bienvenida sea la política correcta

No he descubierto ahora, porque lo haya sacado 20minutos, que en muchas instalaciones deportivos de la zona sur de Madrid hay bandas de jóvenes que cobran ilegalmente peaje a quienes quieren usarlas. No lo acabo de descubrir, lo sabía ya desde hace algunos años. He vivido hasta hace unos meses en la avenida de los Poblados esquina con la Vía Lusitana, en el barrio de Pan Bendito, y hay allí muchas canchas en las que he podido constatar esto. Si todos los que llevan a cabo esta forma de extorsión menor son o no latinoamericanos es algo que no puedo asegurar, pero sí puedo decir que hay jóvenes de esa procedencia que lo hacen.

Podrían ser gitanos o norteafricanos o gente nacida en La Elipa o en Rosales. Pero sean quienes sean, no hay que quitar hierro al asunto en función de la nacionalidad de los extorsionadores. Y lo que me molesta de la noticia leída es la declaración de Esteban Ibarra, antiguo conocido mío a quien admiro por muchas razones, en el sentido (muy políticamente correcto) de que "son hechos aislados y que estas extorsiones no suelen ser prácticas habituales". Sé que lo que Esteban quiere es ayudar a que no se magnifique el caso, que no se extraigan conclusiones precipitadas y quizás indebidas. Lo sé, pero estoy convencido de que se equivoca de medio a medio.

Porque no son casos aislados, son muy frecuentes. Tapando el problema no conseguiremos que huela menos, sólo conseguiremos que lo huelan otros. Esos otros, que son quienes lo huelen a diario, están hartos de verse sometidos en muchas ocasiones a pequeñas violencias cotidianas (intimidaciones o, a veces, agresiones más serias) en la propia puerta de su casa o en el parque de al lado, sin que nadie haga nada eficaz para acabar con la situación. Lo único que sienten es que no pueden enfrentarse a quienes se meten con ellos porque, además de la reyerta que pueda formarse, se van a encontrar con una múltiple condena de vecinos, autoridades, políticos y medios de comunicación.

Y así estamos formando una capa de resentimiento en una franja cada vez más importante de población. Un resentimiento que se acabará traduciendo en el deseo de escapar por la vía más fácil, más aparentemente fácil.

Se necesita desarrollar el valor necesario para decir las cosas tal como son. La lucha contra el racismo y la xenofobia no debe basarse por más tiempo en la ficción de que todos los inmigrantes son modélicos y que cuando se les acusa de algo es siempre por racismo.

Comentarios

Filo de Espada ha dicho que…
Ay, Don Antonio. No diga usted esas cosas que lo depuran.
Aquí, nos la cojemos tanto con papel de fumar para todo que así nos va.
Sí hay bandas latinas violentas. Y magrebíes, y de Europa del Este, y españolas. Pero hay que atajarlo de raíz independientemente del riesgo que se corra de que llamen, al que coje el toro por los cuernos, racista , o xenófobo, o fascista o lo que le salga a la corrección política por ahí.
Hay que defender los derechos de todos, independientemente de su orígen. También de los de aquí, sean de una raza u otra, que sufren abusos y son víctimas de violencia y extorsión.
Miguel Ruiz ha dicho que…
¿Y quién es el descerebrado que les paga para poder usar las canchas?
Lo que está claro es que los que hacen ese robo son gente que no debe tener ni un duro, gente jóven. En definitiva un grupo de desafortunados obligados a estudiar una cultura ajena debido a la sitación económica de sus familias. Conclusión: se crea un sentimiento de rechazo hacia esos jóvenes ante el cual ellos reaccionan con el mismo odio.
J. G Centeno ha dicho que…
Absolutamente de acuerdo, el negar el hecho es lo que se convierte en actitud racista, porque prefiere ignorar la realidad en lugar de analizarla para atacar las causas. En España, y en gran parte de Europa, ha resultado siempre más cómodo atribuir a los gitanos una especie de conducta cultural inmodificable que les lleva a delinquir. Negar el hecho objetivo de que un importante número de gitanos vive bordeando la legalidad común, no favorece su integración como ciudadanos de primera. Todos conocemos, o hemos oido hablar, los casos de viviendas adjudicadas a residentes de poblados chabolistas, que, en poco tiempo han quedado sin grifos, tuberías y cableado eléctrico. ¿Debemos ocultar el hecho? ¿Se trata de un comportamiento ancestral?. Hay que contestar no ambos casos, y se tratara de comportamiento cultural, que no creo, habría que extirparlo, ¿cómo? Riendo la gracia desde luego no.

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