Esclavitud moderna (no lo digo yo, lo dice un juez)

Oigan, miren que a veces los jueces norteamericanos se descuelgan con sentencias muy aplaudibles y provechosas. Así ocurre en el caso de un matrimonio indio con nacionalidad estadounidense que atrajo a su domicilio neoyorquino a dos mujeres indonesias con la oferta de contratarlas para realizar trabajos domésticos a cambio de una paga de 200 euros mensuales. La mitad de ese dinero, ya de por sí miserable, se enviaba a las familias de cada trabajadora, mientras que la otra mitad parece que los indios se la ahorraban, seguramente pensando en el equivalente laboral de la conocida máxima machista: pega a tu mujer todos los días, si tú no sabes por qué, ella sí lo sabrá. En este caso es: dedúceles la mitad del salario de mierda que les has prometido; si tú no sabes por qué, ellos sí lo sabrán.

Tantos eran los abusos a los que, por si esto fuera poco, el matrimonio sometía a las dos mujeres, que al final se ha descubierto el pastel y ambos están acusado de algo que me parece brillante y a copiar: un cargo por esclavitud moderna. ¡Cuántas consecuencias pueden extraerse de esta acusación y, no lo olvidemos, de la condena que al respecto ha recibido la mujer (el hombre puede recibirla también en breve, cuando sea juzgado por los mismos cargos)! Porque sólo es cuestión de graduar la consideración de los hechos entre el extremo de la práctica de este matrimonio, y los cientos de miles de casos de empresas que mantienen en la miseria a sus trabajadores y les hacen trabajar incansablemente a cambio de sueldos ridículos y efímeros.

¿En qué punto exacto se traspasa la frontera entre el empleo normalizado y la esclavitud moderna? ¿Las empresas de telemarketing, por ejemplo, lo traspasan ya, o todavía les falta un poco para hacerlo? Fíjense que las once horas que estos indios obligaban a trabajar a las mujeres indonesias, son todavía diez horas menos a la semana, contadas de lunes a viernes, que las 65 horas semanales que algunos parlamentarios europeos han permitido que se pongan en marcha, bien sea votando a favor o absteniéndose.

Estén atentos los fiscales, por si en breve se puede ir acusando ya a un buen montón de gente de hacer de amos modernos.

Comentarios

zalakain ha dicho que…
Creo que buenos argumentos para acusaciones así no faltan, pero la evolución de la coyuntura me hace pensar que las acusaciones, si llegan alguna vez a producirse, tardarán mucho: la constelación social evoluciona en sentido contrario. Un saludo.
ernesto51 ha dicho que…
Inrteresante información, y que me hace reflexionar (con enorme tristeza) sobre lo que parecía imposible: Europa y EE.UU. intercambián papeles, aqui se pierden derechos constantemente y alli de vez en cuando se respeta alguno. Que pena de nosotros.

Un saludo
Anónimo ha dicho que…
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