Quien no guarda, no halla

Dice El País que los precios de los pisos van a bajar del orden de un 10% a lo largo de los próximos tres años, con el grueso de la bajada concentrado en 2008. Dice que, a consecuencia de ello, se están construyendo menos pisos, muchos menos (entre el 40% y el 50% de los construidos en 2007), y que por cada piso que no se construye se calcula que se pierden dos puestos de trabajo. Eso daría aproximadamente un total, dicen, de 600.000 puestos de trabajo que se perderán entre este año y 2010.

Dada la sospechosa tendencia de las estadísticas publicadas a maquillar las cifras de cariz negativo y dada también la malísima práctica de adecuar los criterios definitorios de conceptos como los de población económicamente activa (en la que entra una persona que está en paro, pero que está buscando trabajo) o trabajador en paro (no se considera tal a quien haya trabajado un corto periodo de tiempo al mes... que con eso seguro que ya le pagan un sueldo para todo), yo me aventuro a decir que esos 600.000 puestos de trabajo perdidos, la cifra se puede ampliar realmente al millón o poco menos.

Dado que la encuesta de población activa (con las mismas limitaciones antes mencionadas) da un total de casi 44 millones de personas en 2006 (no he encontraro cifra más reciente), que podemos incrementar hasta los 45 millones en 2007, siendo generosos, resulta que de aquí a tres años el paro habrá aumentado en un par de puntos porcentuales. Una barbaridad.

En épocas en que se dan desastres así, lo tradicional es buscar en el sector público el remedio a la creación de empleo. Muchas actividades que no resultan inmediata o suficientemente rentables para que la iniciativa privada se moje en ellas, pueden ser asumidas por el Estado, especialmente si se trata de actividades de significativa importancia para la población. No pasa nada, no es malo, se puede hacer.

El problema es que un gobierno apoyado por el PNV y por CiU no será proclive a aprobar que el Estado haga las inversiones necesarias. Por el contrario, estará por la labor de que el Estado lo que haga sea facilitar la labor a la iniciativa privada para que las actividades le resulten rentables y se metan en ellas. Eso será más caro, la calidad del trabajo seguramente bajará y se podrán hacer menos cosas.

Mucha gente que votó al PSOE el pasado 9 de marzo no renegará de su voto por esto, y lo veo lógico, ya que muchos de aquellos votos buscaban la construcción de un refugio contra la horda del PP, y no tanto que la vida se volviese idílica de repente. Una especie de resignación cristiana se ha apoderado de la mayor parte de la ciudadanía a la hora de contemplar su futuro económico, de forma que las malas noticias en ese terreno se ven como una plaga del cielo para la cual no necesariamente tendrán remedio los sacerdotes de la economía.

Yo creo que no es así. Creo que la economía se puede manejar dentro de ciertos límites, y llevar su marcha en un sentido u otro. Una de las claves para ello, en un sistema capitalista, es contar con dinero para maniobrar. Ese dinero que Zapatero consideró imprescindible, pocos días antes de las elecciones, ofrecer en reparto a los votantes, habría venido muy bien seguramente para tener, al menos, la posibilidad de plantearse incidir en la economía de manera más eficaz que lo que ese pequeño reglao prometido hará sobre el bolsillo de cada contribuyente.

Comentarios

Antonio Rodriguez ha dicho que…
Antonio
Tienes mucha razón los 20.000 millones, que dicen que ha habido de superavit, serían de gran utilidad si se dedicaran por ejemplo a desarrollar la ley de Dependencia, creando infraestructuras y por ende puestos de trabajo.
Lo que pasa, segun dicen, es que con la crísis economica ese dinero parece que ha sido absorvido ya.
Y digo yo ¿para que quiere el estado superavit?
Salud, REpública y Socialismo
AF ha dicho que…
El Estado, para nada; pero los partidos en el gobierno, para comprar votos.

Un saludo.

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