El dragón, el príncipe y la princesa encantada

Añado a la lista de mis bitácoras recomendadas dos con las que desde hace algún tiempo tengo relación de diferente signo. La primera, Pijus Economicus, está escrita desde Málaga por don Alberto Garzón. La segunda, Aux armes citoyens, lo está desde Paris por Citoyen. Ambos son amigos entre sí (eso dice, al menos, don Alberto), pero mantienen conmigo una relación muy diferente y hasta diría yo que opuesta: mientras el primero ha salido en mi defensa (lo que agradezco y sobre lo que no bromeo) cual príncipe encantador (Shrek dixit), el segundo se viene empeñando desde hace algún tiempo en perseguirme lanzándome su ígneo aliento de dragón.

Considero que los argumentos de don Citoyen son de un liberalote que asusta, pero creo también que son dignos de ser conocidos por la inmensa cantidad de personas que leen este humilde blog. A su vez, las opiniones de don Alberto son mucho más estimables y, sobre todo, creo yo, más apoyadas. Es por eso que tengo el placer de darles a ambos la bienvenida, por más que con sus respectivas actitudes quede yo entre ambos en el nada airoso papel de princesa encantada.

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