Desbandada hacia la derecha

Hay una desbandada muy numerosa desde las filas del socialismo (?) hacia las del neoliberalismo. La hay en España, donde tenemos a esa ínclita, proba y nunca bien ponderada Rosa Díez, que ha encontrado en su nuevo partido la plataforma idónea para desembarazar su socialismo, tan suyo él, de las lacras y cadenas que lo atenazaban en el PSOE. Así podrá desarrollar ese concepto íntimo que Rosa tiene de lo que es el socialismo en libertad. Y lo hará en compañía de Fernando Savater, que lo cierto es que nunca ha sido socialista, pero se las daba de progre en tiempos no tan lejanos. En el camino hacia la presentación del nuevo partido, es posible que haya más sorpresas.

Y también está el caso de Francia, donde Sarkozy no tuvo problemas para atraer a su equipo gubernamental a destacados miembros del PSF: Bernard Kouchner fue nombrado ministro de Exteriores; Eric Besson, antiguo secretario de Finanzas del PSF, ha pasado a ser secretario de Estado de Prospectiva Económica (¡leches, vaya carguito!). Michel Rocard ya hacía más tiempo que se había fugado de las filas socialistas francesas para abrazar la más satisfactoria causa del liberalismo. Ahora, un ex-ministro socialista de Exteriores, Hubert Védrine, se descuelga con un informe sobre las necesidades de la política exterior francesa que no hay por dónde cogerlo.

Dice Védrine que Francia debe dejar a un lado el rechazo a la globalización y elaborar una política que agrupe ambién a los "anti" en un esfuerzo común para labrar el camino propio no contra la globalización, sino dentro de ella. Y apunta cuatro grandes directrices que deben seguirse para cambiar todo lo que hay que cambiar:

"(...) La adaptación a la globalización (que implica la liberalización económica, pero también la mejora del nivel educativo o el impulso a la formación científica); la protección frente a prácticas comerciales o financieras desleales, y en sectores estratégicos para la soberanía; la regulación de la mundialización, que debe afrontarse desde instituciones multilaterales pero también desde los propios Estados, y la solidaridad hacia las víctimas directas de los cambios."

Observen la última frase: tan claro tiene este señor que habrá muchas víctimas con estos cambios, que ya de antemano avisa que habría que plantearse la solidaridad con ellas. Habrá que ver a qué solidaridad se refiere. ¡Vaya individuo!

¿Qué pensará Solbes sobre esta política? ¿No tiemblan ustedes sólo de pensarlo?

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