Una fiesta de las culturas

Escuela de Educación Infantil Zofío, Madrid, jueves 21 de junio, último día de clase para las y los chavales de hasta 5-6 años. Por segunda vez la Asociación de Madres y Padres (¡enhorabuena a mi mujer, Blanca, y al resto de la directiva, que se lo han currado de lo lindo!) organiza una fiesta que titulamos "de las Culturas". El año pasado ya acudió bastante gente, pero éste se ha multiplicado la cosa y hay familias de 9 de las 12 procedencias que se dan cita en la escuela. Las hay búlgaras, ecuatorianas, ucranianas, senegalesas, bolivianas, colombianas, brasileñas, chinas, marroquíes... y españolas, claro.

Cada cual ha organizado un chiringuito al que ha traído lo que le ha parecido más representativo de su país, de su tradición, de su cultura. Los hay que cuentan cuentos preciosos (un padre africano de etnia bubi), los hay que cantan rancheras colombianas, todos aportan comidas y bebidas típicas de su tierra. Ya se sabe que el comer y el beber crean más cultura y, si me apuran, más nación que el idioma, y parafraseando el dicho popular, puede decirse que uno es de donde come.

Aquello es un akelarre en el que Rajoy y Acebes probablemente estarían aterrados. Ninguna bandera española cobijando a todos y expulsando a las demás... Por el contrario, los niños ecuatorianos, chinos y ucranianos se descarajan bailando al son de unas muy asturianas gaitas (¿o eran gallegas? Tanto da...) y se mueren de la risa cuando un improvisado cuadro flamenco de abuelas bailando sevillanas les quieren hacer bailar...

Dato significativo: hasta los cinco años aproximadamente, los niños no tienen el concepto de los países y las ubicaciones geográficas, lo que a mí particularmente me permite entender por qué mi hijo Marcos me dice de repente que quiere ir a China a ver a su amigo Wang, que se ha ido a ver a sus abuelos, y que después iremos a Segovia a ver a la abuela Jacinta. También piensa darse una vuelta al salir del cole por Brasil, de donde es su amigo Lucas, y luego los dos pasarán a recoger a Ana, que va ya a otro cole, en Leganés. Merienda muchas veces en el parque con Nuria y Paulina, ecuatorianas, y uno de sus mejores amigos en Andrei, ucraniano, aunque le tiene muy harto porque "dice muchas tonterías" "¿Tonterías?" "Sí, dice todo el rato caca, culo y pis...".

Hasta los cinco años.

Podría durar mucho más si a partir de esa edad, en que ya empiezan a enterarse de más cosas, de las conversaciones de los padres, de lo que oyen en la calle..., si a partir de esa edad, digo, continuaran sin escuchar nada peyorativo o marginador acerca de "los otros". Si no escucharan ese término, "los otros".

¡Felices vacaciones, chicos...!

Comentarios

Jimmy Jazz ha dicho que…
Como diría el monseñor de turno, ¿no os da vergüenza adoctrinar a las indefensas criaturas. Todos son iguales y tal, toma relativismo moral...

Aparte de coñas, qué necesarias son iniciativas con ese aroma. La pena es que suelan ser disfrutadas únicamente por los que menos las necesitan porque no adolecen de ningún prejuicio. El tema de la edad que comentas me parece interesantísimo. E intrigante. ¿En qué momento de la vida y por qué aparecen en sus mentes los conceptos abstractos que enlatan y separan y que, a pesar de ello, se convierten en inamovibles y eternos?

Me has hecho recordar esto, muy relacionado.

Un saludo.
Maripuchi ha dicho que…
Algo parecido pasa en clase de mi Tomás.
Son doce y cuatro son hijos de inmigrantes.
Ellos no hacen diferencias entre unos y otros, uno se va envenenando según va creciendo .. y la culpa es nuestra.
RGAlmazán ha dicho que…
Una iniciativa muy digna D. Antonio. La salida de los niños de una clase en un colegio de hoy es una gozada, parece un arco iris, nunca hubo tantos rubios, morenos, negros, amarillos, mestizos.
Una riqueza que hay que cuidar.
Los niños lo viven de forma natural hasta que alguien les educa en la diferencia.
Ahí empieza el problema.

SAlud y República
Arbillas ha dicho que…
¡¡Que bonito es la inocencia y la sinceridad sin maldad de los niños !!.

No nacen condicionados por ningun prejuicio ni ningun perjuicio, para ellos todos son iguales, no estan marcados por colores, ni razas, todos son iguales.

Somos los mayores los que terminamos condicionandoles y
marcando las diferencias.
Y muchas veces mas que los mayores ciertos medios de comunicación.

Como por ejemplo lo que pasó en Alcorcón, que por una riña normal entre jovenes, los medios de comunicación crearon un hito y querian hacer de ello una lucha entre bandas y dar sensación de que en este pueblo existia un odio entre razas cuando lo que existe es una armonia multiracial.

Ojala en ese aspecto como en muchos siempre fueramos niños.

Un abrazo .

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