El PP quiere recuperar este degradado entorno soriano



La derecha española, tal y como decía Andrés Ortego en la edición de ayer, lunes, de El País, se ha lanzado a marchas forzadas a forjarse una imagen de respeto por el medio ambiente y de luchadores en su defensa. Las actuaciones que realiza son acompañadas de gran profusión de iniciativas de comunicación (marketing político, digamos) y los datos con que se cuenta dicen que surten bastante efecto en grandes capas de la población, por lo general nada o no muy informadas, que creen en la superficie de lo que ven. La realidad es que no hay motivaciones realmente medioambientales en la derecha. Hay utilización del argumentario ecologista y de defensa de la naturaleza con fines lucrativos.

A finales del año pasado, la Junta de Castilla y León aprobó con extraordinaria presteza una modificación de la Ley de Ordenación Territorial que permitía aprobar como ley "los proyectos regionales de excepcional relevancia para el desarrollo social y económico" de la Comunidad. De esa forma, se salvaba la intromisión de la administración central o de la Justicia en decisiones que en la práctica puedan conllevar la alteración de parajes protegidos con fines urbanísticos.

Eso es lo que ha hecho la Junta hace apenas tres meses, cuando aprobó declarar amparado por esa ley el proyecto de la llamada Ciudad del Medio Ambiente de Soria. Ubicado en el municipio de Garray, a escasos kilómetros de la capital soriana, el terreno en que se pretende construir este "modelo" de sostenibilidad está protegido. La Junta de Castilla y León asegura a todo el mundo que con él se conseguirá "recuperar" un entorno que se supone degradado (porque si no, ¿de qué hay que recuperarlo). Las fotos que incluyo hablan bien a las claras de lo degradado que está actualmente ese entorno. Gracias al proyecto, se destruirá un entorno protegido medioambientalmete para fraguar un proyecto de sostenibilidad medioambiental. ¿A que mola?

El candidato del PSOE en las pasadas elecciones autonómicas prometió paralizar el "polémico" proyecto y las organizaciones ecologistas llevan cuatro años protestando contra el mismo y aportando alternativas de ubicación. Pero resulta que los terrenos son propiedad en su mayor parte de Caja Duero (la de la publicidad idílica sobre el río de nuestras vidas y todo eso), y antes de fraguarse este proyecto no valían nada en términos económicos, al estar protegidos. Ahora pasan a valer una fortuna.

La publicidad institucional presenta la Ciudad del Medio Ambiente como un paraíso que, además, atraerá inversiones y tecnología punta en materia de investigación medioambiental, además de puestos de trabajo directo para una provincia asolada por el olvido. Es de esas cosas que obnibilan a cualquiera que las ve y le deja incapacitado para razonar si todo ese cuento se hará realidad algún día tal y como se lo presentan, no tal y como será realmente después. No es de extrañar, pues, que la gente vote por ello. A ver si es verdad y me dan un puesto de trabajo aquí mismo, al lado de casa.

Según Enrique Gil Calvo y no sé si según Luis Solana, lo que la izquierda debería plantearse para luchar contra esta táctica de la derecha sería hacer lo mismo, pero más. O sea, en vez de una Ciudad del Medio Ambiente, dos ciudades; y en vez de prometer crear dos mil puestos de trabajo, prometer cuatro mil. ¿Y una mamada, como la candidata al senado belga de hace un mes?

Comentarios

Maripuchi ha dicho que…
jajajajajajajajaja

Se nota en las fotos la putrefacta degradación de ese campo soriano.
No sé cómo no lo urbanizan inmediatamente, pardiez!
RGAlmazán ha dicho que…
Un rascacielos, eso es lo que necesita este paisaje. Chi-cago-Soria podría ser el nombre y allí irían idílicos sorianos y otras gentes de lugares cercanos a trabajar en oficinas de Caja-Duero y entre horas, ya se sabe, a dedicarse al deporte oficial: jugar al golf.
¡Será posible!
Por cierto estos chicos de la Junta de C y L son los mismo que permitieron se cargaran miles de árboles en las Navas del Marqués.
¡Es que no paran! ¡Qué amor por el medio ambiente!

Salud y República

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