Desaparece El Otro Diario

Me apena constatar que El Otro Diario, una publicación digital que existía desde 2004 y que había conseguido unos dífíciles índices de regularidad, ha cerrado hoy, 31 de mayo de 2007. Javier Pueyo, uno de sus promotores, lo explica en su blog. De las razones que aduce, me quedo con la evidente: la falta de financiación. Todo lo relacionado con lo prescindible de la publicación, lo desecho.

Porque cosas prescindibles en Internet hay más o menos las mismas, en proporción, que libros prescindibles hay en la Galaxia Gutenberg. O sea, una barbaridad. Y sin embargo, ahí siguen (seguimos), porque lo prescindible es, por primera vez, casi gratis gracias a Internet. El Otro Diario consiguió, en mi opinión, realizar bien una difícil tarea, cual fue la de recoger y seleccionar mucha información que a menudo no era fácilmente rastreable en los medios.

Y respecto al ahogo financiero, expondré una duda: ¿cuándo fue la última vez que los editores hicieron pública su aspiración de encontrar financiación? Desde que conozco el medio, no he leído en él nada en ese sentido (lo cual no quiere decir que no haya existido, porque tampoco lo consulté a diario). Si no se hizo tal anuncio público, tengo curiosidad por saber la razón.

Comentarios

Curro Corrales ha dicho que…
Una pena la desaparición definitiva de El Otro Diario. Creo que existe espacio para un medio así, al margen de otras experiencias recientes interesantes como Tercera Información -que creo que cumplen "otra misión". Y aunque el "tema económico" es siempre peliguado, además del principal escollo, en mi opinión Internet ofrece posibilidades antes inimaginables. ¿Para cuándo un medio alternativo que, además de tener buena voluntad política o de generar un punto de encuentro en la izquierda virtual, tenga clara su función periodística y funcione "profesionalmente"?

Yo, como probablemente también usted, don Antonio, estoy dispuesto a organizar tés de caridad y mesitas al estilo 'Cruz Roja'...
AF ha dicho que…
Acepto, pero cambiando el té por Nescafés de caridad. Cada cual tiene sus perversiones.

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