Sanguijuelas de la guerra

Muchas son las películas y las novelas que han fantaseado con un ominoso futuro de policías y ejércitos privados y con una Justicia también privatizada en la práctica. Como en tantas otras cosas (no todas negativas, es cierto), Estados Unidos es pionero, y más aún su inefable presidente. En el caso que me ocupa, se trata de la concesión de contratos multimillonarios a la empresa Blackwater USA, fundada por el joven magnate y actual propietario, Erik Prince (lean aquí una entrevista autobiográfica, aunque en inglés), para ser lo que él mismo denomina "el quinto brazo" del poder militar estadounidense.

Empleados (si tan funcionarial palabra puede usarse en este caso) de Blackwater eran los cuatro mercenarios que en marzo de 2004 fueron capturados, agredidos, descoyuntados y colgados sus restos de un puente en la muy suní e iraquí ciudad de Faluya. Ahora, los familiares de esos funcionarios de la muerte reclaman a la empresa una indemnización (como ven, allí todo se mueve en función del dinero) arguyendo que Blackwater se ahorró 1,5 millones de dólares en vehículos blindados que hubieran podido salvar la vida de sus mercenarios.

Prince y su empresa tienen en su nada honorable cuenta de resultados, además de la provocación de esos cuatro mercenarios que dio lugar a su tortura y muerte (y a una inmediata escalada de represión por parte del ejército norteamericano y la reacción consiguiente de las milicias iraquíes), uno de los trabajos más infames realizados en las últimas décadas, como fue la vigilancia y patrulla de las calles de Nueva Orleans tras el huracán Katrina. Quien más y quien menos puede recordar las abundantes y continuas acusaciones sobre la actitud de estos guardias privados que únicamente se preocupaban de impedir los saqueos, sin plantearse en ningún caso ayudar a las víctimas.

Blackwater y su dueño son noticia ahora porque este último ha declarado, muy ufano y decidido, que está en condiciones de poner sobre el terreno a 20.000 efectivos instantáneamente. No se dice a qué terreno se refiere y es normal, porque Blackwater ha sido contratado por la administración Bush para actuar en los mencionados lugares (Nueva Orleans, Irak), pero también en Afganistán o en Haití. Y también es noticia por las maniobras que Prince está realizando para intentar cargarse la distribución del documental "Iraq for sale. The war profiteers", del izquierdista Robert Greenwald. La película, producida por Brave New Films (la productora de Greenwald), desvela todas estas movidas de manera contundente y eso no gusta en el feudo del ultracristiano y homofóbico prohombre de la guerra.

Probablemente los problemas le vengan por no haber consultado al conseguidor de casi todo, Josemari Aznar, ese romántico incurable...

Comentarios

Daniel Isaac ha dicho que…
recuerda usted el Juez dredd? recuerda usted ( ese peliculón aunque digan lo contrario muchos) Desafío total? y Robocop?
Pues sí, todo este paisaje tan apocalíptico que nos extrañaba tanto entonces lo tenemos a la vuelta de la esquina...

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