Las cuentas de la lechera

Resulta francamente humillante que un territorio supuestamente soberano pueda verse expuesto a la acción medieval de un multimillonario. No es la primera vez que Bernie Ecclestone, mandamás mundial de la Fórmula 1, utiliza con desparpajo su poderío económico para realizar injerencias en el campo de la política, pero en otras ocasiones su ambicion fue más "normal": pagar un soborno para conseguir algo (en el caso de los laboristas británicos, la permisividad para que la Fórmula 1 continuara siendo patrocinada por empresas tabaqueras).

Ahora se lanza directamente a pretender imponer sus candidatos a la alcaldía de Valencia y a la prsidencia de la Comunidad Valenciana. Los cantamañanas de siempre se han apresurado a responder en miles de lugares a las críticas levantadas por esta cacicada, diciendo que, al fin y al cabo, la Fórmula 1 será muy rentable para Valencia.

Cada vez que un superevento como los Grandes Premios de automovilismo o la sin par regata Copa América son vistos como fuente de prosperidad para las ciudades que los acogen, me da por pensar en lo mismo: ¿de verdad creen los pobres curritos que se beneficiarán en algo tangible de la realización de estos eventos en su ciudad? Alegremente se cuantifica que la Formula 1 dejará, en los ocho años que Ecclestone dice estar dispuesto a conceder la realización del Gran Premio de Europa a Valencia, unos 70 millones de euros. ¿De dónde salen esas cuentas?

Pues yo se lo digo: son las de la lechera, que nunca salen.

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