La ira de don Ricardo
Leo con gran curiosidad una entrada de don Ricardo en la que desarrolla uno de esos ataques de ira tan suyos, de los que ha de aprender a cuidarse no sea que algún día le den algún susto. En este caso concreto, la ira va dirigida contra Olivier Beçancenot, el candidato de la LCR francesa en la primera vuelta de las presidenciales francesas. Y las causas que la motivan son tan anormalmente inconsistentes como lo siguiente:
1. Olivier ha dicho que hay que organizar la resistencia contra Sarkozy, y a don Ricardo le parece que no, que Sarkozy ha ganado en buena lid y que... ¿hay que dejarle tranquilamente que gobierne como quiera? ¿hay que meterse en casa para rumiar la derrota e invocar al oráculo ripense para que ilumine sobre cómo ganar elecciones presidenciales en Francia? ¿hay que flagelarse con el látigo de siete colas y hacerse liberal-humanista después, a modo de redención? No sabemos, ya nos lo dirá en otra ocasión.
2. A don Ricardo parece haberle dolido también mucho la referencia que Beçancenot (acostumbrémonos mejor a decir la LCR, porque en ese partido hay bastante menos personalismo del que es habitual en la izquierda española) hace a la "izquierda social liberal", en referencia al PSF. Este disgusto me parece muy correcto (aunque nada del otro mundo, pues muchísima gente está y estará en las mismas), pero no por ello parece motivo suficiente para echarse al monte y pretender abofetear y escupir a quien haga semejantes críticas. Además, la militancia política de don Ricardo pareciera que desdice un poco de la defensa del social liberalismo.
Lo verdaderamente extraño, sin embargo, es la metedura de dedo en el ojo que don Ricardo pretende hacer con aquello de "¿a quién ha parado la izquierda revolucionaria, salvo a sí misma?". Me parece un argumento impropio de persona tan leída como parece tener la certeza de ser el propio asalariado de Moscú, porque suena inevitablemente al "y tú más" que todos hemos usado de críos. La izquierda revolucionaria ha sufrido los efectos devastadores del desvarío del conjunto de la izquierda que se puede llamar tal, ocurrido a partir de los años 90, pero renuncio a comentar aquí los porqués de ese desvarío, para no tener que entrar en la polémica entre shortbloggers y longbloggers introducida por don Luis Solana en su bitácora. Sin embargo, debo dejar claro que la responsabilidad en eso de no saber frenar a la derecha no se reparte indiscriminadamente entre la candidatura de Segolène Royal y la de Olivier Beçancenot. La primera tiene un porcentaje muy alto de responsabilidad y la segunda, un porcentaje muy bajo. En cambio, la LCR lleva muchos años haciendo bastante bien sus deberes políticos sin que rebaje su mérito el hecho de no haber obtenido diputados nacionales, ya que, como don Ricardo empieza ahora a notar, son muchos los medios que las grandes "potencias" políticas tienen para evitar el triunfo de los menos poderosos.
Por otra parte, como alguno de los comentaristas en su propia bitácora le sugieren a don Ricardo en los comentarios a su entrada, la LCR francesa ha obtenido casi 1'5 millones de votos en unas elecciones presidenciales (no en unas municipales, mucho más fáciles de obtener) jugando contra una de las mayores presiones hacia el voto útil que se recuerdan en Francia. Es prácticamente la misma cantidad de votos que Izquierda Unida consiguió en las ultimas elecciones generales (ya veremos en las próximas, y eso que yo seré de los que les voten a no ser que se produzcan grandes cambios), sólo que en un país en que ha votado el 85% de la población con derecho a hacerlo y que es reconocido unánimemente en la izquierda europea como poseedor de una cultura política muy superior a la media (desde luego, muy superior a la de este país).
3. Opina don Ricardo, con una fe que me conmueve, que Olivier Beçancenot es poco lector y que debe leer más libros en lugar de pensar en tantas resistencias. El argumento es, como mínimo, abstruso. Aparentemente, don Ricardo piensa que cuanto más lee, menos tendencia se da en el ser humano a resistir políticamente. Yo habría jurado que don Ricardo pensaba justo al contrario, pero quizás me han engañado mis sentidos. En cualquier caso, ¿de dónde saca nuestro amable (a veces) prócer tan íntimo conocimiento de los hábitos lectores del dirigente francés?
O puede que todo sea una boutade del amigo don Ricardo, un intento de épater les bourgeois, que se decía antes.
Como estamos hablando de Francia...
Comentarios
2.- No he dicho tampoco que Sarkozy haya ganado en buena lid. Eso no lo sé. Lo que he dicho es que ha ganado. Más franceses han votado a la derecha que a la izquierda. ya está. Salvo que la derecha se pusiese a desmontar el sistema democrátcio, cosa que dudo que vaya a ocurrir, no hay razón por la que llamar a la resistencia. Y mucho menos antes de que Zarkozy haya firmado un solo decreto.
3.- En cuanto a lo del social-liberalismo. Pero oiga, cuántas veces le tengo que decir a usted que yo me considero un liberal de izquierdas o un sociáldemócrata tibio, o lo que usted quiera, pero en esa onda. De todas formas, al margen de eso, es que la izquierda revolucionaria ha sido capaz de atraer a mucha menos gente a la verdadera y legítima resistencia contra sarkozy, que son las urnas, mientars que la izquierda social liberal ha atraido a mucha más gente. La izquierda social-liberal puede ganar las elecciones, en Francia y en España,. ¿Y sabe usted por qué? Pues porque hablan de los verdaderos problemas de la gente. Y podrán acertar o no en las soluciones que plantean, y en función de eso subir o bajar en las elecciones. Sin embargo, los partidos esos raros y obrerisas como el PC o la LCR andan en disputas del siglo pasado. Y así les va.
O mejor: así nos va.
Lo de los libros del listillo era una licencia poética. Seguro que ha leido más que yo.
Y es que la berdad no existe. La verdad, en cambio sí. Yo la conozco. Don Antonio, no.
Sin pretender ser un pesado longblogger pero teniendo que extenderme un poco voy a intentar expresarme:
En el marco de la "democracia burguesa" (siempre pido excusas por el posible anacronismo)la victoria de Sarkozy es incontestable, pero no podemos olvidar que las reglas del juego obligan a jugar con cartas marcadas, y en este caso las cartas son la diferencia de medios entre los candidatos. Los medios que han tenido a su favor (tanto públicos como privados) tanto Sarkozy como Royal, son incomparablemente superiores a los que han podido tener Besançot, Laguillier o Buffon, lo que da un especial mérito al millón y medio de votos Besançot (y personalizo porque las elecciones presidenciales francesas son esencialmente personalistas, es el candidato, y no su partido, el que presenta el programa). Le da mérito porque no sólo su mensaje llega menos, sino que además llega manipulado. Estoy seguro de que para la mayoría de los franceses el mensaje de los candidatos no oficiales que les ha llegado, sin conocer el programa ni siquiera aproximadamente, tiene la característica de ser utópico e irrealizable, cuando no directamente totalitario, y no es verdad.
De manera que el derecho a la resistencia es más que legítimo, Don Ricardo, y no sólo en las urnas, que no son el único, ni siquiera puede que sean el más importante. Para la izquierda, mi izquierda, son un medio que puede resultar útil, en algunos momentos, pero nada más. Y no debemos confundir los medios con los fines, el socialismo.
La socialdemocracia francesa necesita aclararse de que es, y lo necesita de siempre, y particularmente desde que Mitterrand la refundó con el nombre de PS, y la refundó sabiendo lo que no era pero nunca lo que era. Sabía que no era comunista, aunque propugnaba una unidad de acción con el PCF, sabía que no era la SFIO que había apoyado las guerras de Argelia y de Indochina, pero no cuestionaba la pertenencia a la OTAN, sabía que no era el PSU de Rocard y Mèndes-France que tenía demasiadas simpatias por el mayo del 68. Pero ni Segolène Royal, ni François Hollande, ni Lionel Jospin, ni Laurent Fabius, ni nadie termina por aclarar que es el PS, que modelo de socialismo propugna, que opina de Europa, cual es su posición internacional.
Es cierto don Ricardo que en muchos casos la llamada izquierda radical no se ha parado más que a sí misma, pero no me vale para Francia, por muy lugar común que sea no queda otro remedio que recurrir al Mayo del 68 , la izquierda radical puso en serios problemas al sistema, y le pudo poner en más sino hubiera sido por la postura oportunista del PCF y la CGT, más preocupados por no perder las pequeñas parcelas de poder que ya disfrutaban que de intentar dar un salto revolucionario verdaderamente transformador. Y así lo están pagando, el PCF tiene hoy más afiliados (que no militantes) que votantes. Curioso contrasentido.
PD: Como no quiero suspicacias , mandare esta respuesta, igualmente al blog de Don Ricardo.
Lo cual no le exime de invitar a comer.
En cuanto al tema, no se puede menospreciar el mérito de la LCR ya que un millón y medio de votos no los consiguen 4 amiguetes, eso sí la llamada a la revolución me parece absurda por precipitada e inoportuna por los disturbios que están teniendo lugar.
¿Dónde quedaron esos 100 días que se solían otorgar a los nuevos mandatarios? ¿Se han perdido las buenas formas en la política?
¿No saben ustedes que en Francia como en USA hay que inscribirse antes de cada elección para poder votar?
Un ciudadano de nacionalidad francesa, mayor de edad que no esté inhabilitado por sentencia firme no puede votar si no se inscribe como votante.
Lo que significa que los que no tienen intención de votar y no se inscriben NO figuran como abstención.
Esto del derecho al voto sin mover el culo lo tienen ustedes y cuatro repúblicas (y monarquías) bananeras más.
«... La anunciada intención de voto según los últimos sondeos de los partidos de la izquierda real, que a pesar de las consignas de sus líderes de votar por Ségolène Royal parece que se abstendrán, e incluso que un 15% de los votantes de la Liga Comunista Revolucionaria lo harán por Sarkozy, prueban el rechazo exasperado de asociarse a una política que consideran un engaño por parte de muchos que aspiran a una sociedad más justa. Didier Eribon, en su análisis D’une révolution conservatrice et de ses effets sur la gauche françaisen (Editions Léo Scheer, 2007), nos ofrece un relato pugnaz del abandono de las posiciones de progreso por parte de los intelectuales franceses y de su incorporación a las opciones (conservadoras) de poder que van desde el proisraelita y antes maoísta Glucksman, pasado con armas y bagajes a las filas del señor Bush y por tanto Sarkozy, hasta Pierre Rosanvallon, gran valedor del posibilismo social-liberal en Francia. Esta deserción de la lucha ideológica, este odio a la democracia real de los intelectuales cansados o vendidos que denuncia Jacques Rancière en La haine de la démocratie (La Fabrique, 2005), supone una responsabilidad especial para quienes estamos en este oficio de leer y escribir y que no aceptamos ni la negación salvífica del conflicto ni la renuncia tranquilizadora a su superación. Nuestro compromiso con la resistencia crítica es hoy más imperativo que nunca.»
De "la derechización del mundo (6)