La memoria de todos

Leo en A sueldo de Moscú la nota de Ricardo RVM sobre la muerte de Pinochet y me gusta de las que más porque, en lugar de ser lo que acabo de decir (una nota sobre Pinochet), lo es sobre el recuerdo de Allende. Si uno odió amargamente al primero, ninguna medicina mejor para esa hiel que el recuerdo del segundo.

Como buen humano, mezclo el romanticismo con el pragmatismo. Mientras este último me habla de la segura despreocupación del dictador chileno respecto a las bellas palabras del presidente legítimo al que derrocó, el primero me guiña un ojo y me anima a seguir pensando lo que más me endulza el pensamiento: que esas bellas palabras han sido lo último que ha pasado por la cabeza de Pinochet.

Yo no abomino de ninguno de mis dos rasgos porque sé que cada uno tiene su momento, y veces hay en que se sientan en el parque, al caer el día, y se fuman juntos ese cigarro que yo ya no me atrevo a fumar. Posiblemente sea ésta una de esas ocasiones en que hasta mi lado pragmático acepta de buena gana la solución de su colega, y se aviene a soñar con esas bellas palabras que Don Ricardo nos recuerda, y que son la memoria de todos.

Salud.

Comentarios

Ricardo J. ha dicho que…
Gracias, don Antonio, por sus merecidos elogios hacia mi persona.

Por cierto, ¿usted no duerme?
Antonio Flórez ha dicho que…
Mantengo una actitud vigilante para proteger la idiosincrasia itinerante de la sociedad postindustrial.

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