Dos jóvenes muertas en una actuación en directo de B-16 en Angola

Ratzinger, en pleno festival de buenrollismo, dejó hace un par de días Camerún (donde, al parecer, la otrora gloriosa estela de su selección de fútbol no ha resultado suficiente para levantar el país, ¿qué raro, no?) y está ahora en Angola, donde se ha marcado una de esas actuaciones en las que sólo faltan (de momento, todo se andará) muchos cañones de humo, watios a todo pasto y todas esas cosas, para parecerse definitivamente a una gira de una banda de rock legendaria.
En el momento culminante del espectáculo, Ratizinger se ha soltado una parrafadita francamente oscura e intrincada sobre lo bien que les vendrá a los chavales angoleños volcarse hacia Jesús (signifique eso lo que signifique) y hacia el amor y todo eso. En las catequesis que había en mi época de chaval (que no creo que hayan cambiado sustancialmente), los curas más avanzadillos, sin llegar a rojos, te intentaban meter la doctrina a base de frases simpáticas, muy del estilo de las que Ratzinger ha usado. Después de asegurar a los chicos que le escuchaban que "el futuro es Dios" añadió, citando el Apocalipsis, que Dios "enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor".
Y como debió sospechar el escepticismo que inundaba los jóvenes corazones, se sacó de la manga el truco de ponerse en su lugar: "Lo que nos dices, no lo vemos. La promesa tiene la garantía divina - y nosotros creemos en ella - pero ¿cuándo se alzará Dios para renovar todas las cosas?", dijo el dirigente católico. Obsérvese que en este viejo truco de provocar la identificación de los oyentes con quien habla, aparentemente éste materializa las preguntas de quienes escuchan, pero se preocupa el buen Ratzinger de añadirle esa coletilla ("y nosotros creemos en ella") que identifica perfectamente el Vatican style.
Pues nada, que estuvo el buen señor un ratito dando la brasa a estos jóvenes, que los cronistas vaticanos nos aseguran que le escucharon enfervorecidos. Tanto que, mira tú qué mala suerte, dos chicas murieron por aplastamiento en uno de esos movimientos que las masas realizan cuando son masas de verdad y cuando alguien se preocupa de dejarlas reunirse en sitios inadecuados para ello.
La mala suerte es que murieran esas dos chicas y no quien juntó a tanto chaval para escuchar tan pobre discurso.
Comentarios
Un saludo.
Segun los analistas vaticanos,(y repetido hasta la saciedad por A-3 y Tele 5), en Africa la religion catolica esta absorbiendo al 36% de la poblacion.
A ver si dejan olvidado este pobre pais y se vuelcan en Africa, y con um poco de suerte se encuentra a una tribu de esas que les gusta comer curas,ja,ja,ja.
Perdon por el chascarrillo, pero esta mafia vaticana me pone histerico,(iba a decir negro, pero me he dado cuenta a tiempo).
Un saludo