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Ojos que no quieren ver

Pablo Iglesias tomó una decisión valiente al dimitir como vicepresidente del Gobierno y postularse como candidato a las Elecciones Autonómicas madrileñas. Pablo Iglesias y su equipo de campaña acertaron al elegir el eje antifascista como elemento que removiese conciencias en la izquierda en general y en los demás partidos de izquierda en particular. Acertó también en la lección de dignidad ofrecida al irse del debate de candidatos organizado por la SER. Pero el equipo de campaña se ha equivocado en una cosa fundamental: la mayoría de la población madrileña no es de derechas, pero tampoco es de izquierdas. La mayoría de la población de Madrid está compuesta por trabajadores para quienes el hecho de serlo no supone ningún distintivo de clase. Son trabajadores porque no pueden ser otra cosa. La mayoría de la población madrileña está compuesta también por inmigrantes. Su situación, mayoritariamente precaria, les acerca al concepto clásico de "lumpenproletariado", viviendo día a d

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