Un vergonzoso comic de Comisiones Obreras

Echando un vistazo al periódico Diagonal (un medio que recomiendo a todas/os ustedes por la seriedad con la que está hecho, las ganas que le ponen quienes lo hacen y el interés que regularmente consiguen que tenga; y además pueden suscribirse desde sólo 25 euros para doce números, si bien lo del delantal de regalo me parece prescindible), echando un vistazo a ese periódico, digo, me entero de que el pasado 23 de noviembre el sindicato mayoritario de este país, Comisiones Obreras, bajo el inefable liderazgo del gran Fidalgo, publicó un comic dirigido a inmigrantes en busca de empleo y a posibles empleadores de los mismos, con un vergonzoso patrocinio de varias grandes empresas. Éstas, al modo como se hacen las series de hoy en día, plagadas de tomas en las que aparecen de manera destacada la botella de Coca-Cola, o el tetrabrik de Central Lechera Asturiana, o el ordenador Dell, o lo que corresponda, pagaban el cómic y, a cambio, aparecían con su imagen corporativa reflejada en diferentes viñetas, e incluso en un agradecimiento explícito al final del tebeo.
Déjenme decirlo de una vez: esto no es modernidad, es una pérdida absoluta de los más pequeños restos de vergüenza que pudiera quedarle a la dirección de un sindicato que ya no es tal, sino una máquina de buscar y justificar subvenciones.
No se pierdan el patético discurso del personaje que, imagino, representa al propio sindicato ("Se trata de una empresa muy seria y muy profesional, que cuida mucho el trato a los trabajadores...", dice el muy capullo), dirigiéndose a unos inmigrantes a quienes, para cumplir con la corrección política, habla de una manera que, si es a mí, me descojono en su cara. Lo malo es que es muy correcto políticamente en la manera de hablar, pero al fondo de la escena no deja de verse el logo de Vips, Carrefour o... Adecco (¡una ETT!).
Quienes han propuesto, aprobado y realizado este comic no forman parte, definitivamente, de eso que yo considero izquierda; de eso con lo que estoy dispuesto a juntarme para ver qué demonios podemos hacer para intentar, una vez más, cambiar este maldito mundo.
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