
He probado a escribir: "Condeno el atentado de ETA" con letras más grandes que la última vez que lo hice. A su vez, en aquella ocasión lo había escrito más grande que la vez anterior, y esa, más grande que la de antes. No consigo que ETA deje de matar y no consigo que aquellos que desde el campo abertzale estén dudando de la conveniencia de seguir ese camino, terminen de decidirse y salgan del lado oscuro. Además, de tanto repetirlo, la gente a mi alrededor ha empezado a no hacerme caso. He probado a decirlo en voz más alta, pero ya tampoco me escuchan. Lo han oido demasiadas veces.
Y ETA sigue matando.
¿Qué podría hacer yo, además de condenar los asesinatos, los atentados, las bombas...? ¿Qué podríamos hacer todos, que no hayamos hecho aún?
Comentarios
Si el resultado es no, entonces el País Vasco se hace independiente, lo cual, de hecho, tendría pocos cambios como consecuencia, dado que ambos estados estarían dentro de la UE.
Si el resultado es sí, entonces las fuerzas del orden ya no estarían moralmente deslegitimadas para actuar contra los terroristas.
Un saludo.
Yo hablo muy en serio, creo que sería un primer paso para desenvenenar el clima de convivencia del País Vasco (y de toda España, después de todo ese cáncer tiene metástasis en todo el país) y, creyéndolo, es cuestión de formar la primera pelota que ruede por la montaña de nieve ...
Espero que no tenga usted ningún ramalazo masoquista y que necesite que le insulte o le ignore. No pienso hacer lo primero y mientras proponga usted cosas normales, tampoco lo segundo.
Un saludo.
Cuando lo planteé por primera vez, me parecía tan autoevidente que creía haber puesto en marcha un proceso imparable, ingenuo que es uno. Entiendo que un cierto grado de ingenuidad es imprescindible para intentar algo así; pero, por otra parte, para afrontar tal campaña, es necesario enfrentarse a una población que, aun cuando pone el grito en el cielo contra la violencia, a la hora de plantear soluciones, se interesa mucho más por sus principios (su patria, su bandera) que por la posibilidad de la paz.
Es lo que creo. Y por eso entiendo que la preparación ha de ser minuciosa en el sentido de abordar previamente los argumentos más espinosos para conseguir tanto un slogan llamativo como unas aclaraciones convincentes.
Prometo reanudarlo pronto y ponérselo difícil, en el sentido de que para hacer argumentaciones convincentes hay que jugar, en la fase de preparación, a abogado del diablo y, por lo que he podido comprobar, a veces la susceptibilidad en este terreno puede hacer perder la orientación. Espero, en ese sentido, que no sea usted un gran patriota.
Saludos
Un abrazo
Un saludo.
Lo único que conseguirá es una sarta de argumentos lunáticos e insultos ante la pasividad del anfitrión (y entiendo que quien calla otorga...).
De nuevo: gracias.
Un saludo.
Estoy de acuerdo (también lo he dicho) con parte de la argumentación de quienes se han enfrentado con usted y después conmigo: la inoportunidad de plantear lo que usted planteó en el momento en que lo hizo y en una entrada que hablaba sobre lo que hablaba. Pero la inoportunidad es una cuestión, en mi opinión, menor.
Los empellones de quien usted menciona son, efectivamente, trapos, pero yo no creo que no haya que entrar a ellos. Antes bien, soy partidario de hacerlo, aunque sin acceder a caer en el ridículo de una discusión circular que a ninguna parte va porque n o puede ir a parte alguna. Con don Elohim me parece que puede pasar eso, y así se lo he insinuado. Si una próxima respuesta suya sigue sustituyendo los argumentos por las descalificaciones, me limitaré a cerrar el tema y para él la perra gorda.
Un saludo.