De pesca

Pero sí, lo conseguimos (con un poco de ayuda del señor que nos enseñó cómo armar los aparejos, poner el cebo y lanzar la caña, todo ello cosas sin importancia en esta actividad). Y el fruto es este espléndido ejemplar de trucha que pesó, así a ojo, unos tres kilos y midió aproximadamente 85 centímetros, y que, en el momento de fotografiarla, había pasado ya por unas cuantas horas de congelador, motivo por el cual su aspecto es el que es.
La trucha es lo que está en las manos del otro animalito. Por si las dudas.
Comentarios
Salud y REpública
Sea usted rebienvenido.
¡Virus no!
Compruebo que ya estás a pleno rendimiento. Entre lo prolíficos que estáis últimamente casi todos y mis labores geriátricas, incompatibles muchas veces con la blogosfera, es que voy con la lengua fuera.
Ya sin bromas. Me alegra que hayas retomado tu blog, que todo el mundo considera útil menos tú y me alegro especialmente de que tengas al "peque" (ya no tan peque), al lado por si los malos momentos.
Un abrazo.
PD. Siento no haber tenido tiempo hasta hoy para contestar tu comentario en mi blog. Perdón por el retraso.
PD. Me sigues debiendo un chocolate con churros. Por el momento te libras porque he retomado la dieta, pero ya vendrá el verano...
El momento de pasar por ahí siempre llega, pero es muy desagradable porque tiene más implicaciones que las de una simple enfermedad en alguien más joven.
Un abrazo fuerte.