A cualquier cosa le llaman derecho

Hasta ahí podría parecer que nada se sale de lo normal. Lo que en mi opinión convierte el caso en profundamente burlesco es la entidad del "robo intelectual" que Manu hizo: la voz de Javier Dotú, el doblador, decía "Próxima estación" y, María Jesús Álvarez, la locutora, concluía: "Esperanza". No dudo de la excelencia que adorna la voz de ambos profesionales. No niego tampoco la riqueza de matices que ambos introdujeron en su interpretación. Ni siquiera pongo en entredicho la trascendencia de su aportación. Incluso estoy dispuesto a reconocer que sin ellos, la canción... qué digo, la canción...: ¡el disco entero!, habría sufrido un fracaso.
Pero incluso teniendo en cuenta todo eso, ¿por qué piensan que tienen "derechos" sobre ello? ¿Y por qué no pedir el doble de indemnización para Dotú (dos palabras pronunciadas) que para Álvarez (sólo una palabra... ¡¡buuuuh!!)? Hay cosas que la mínima modestia debería rechazar. Pedir derechos por esto es una de ellas.
Comentarios
Saludos y adelante, joder, que no paras de escribir, tío. Hasta envidia me das. Je, je...
Saludos fraternales
Yo me dedico a escribir. Mis tiempos de estar zanqueando por esos mundos de dios y oyendo explosiones pasaron. Cuando escribo algo y lo cedo a dominio público, pues oye, estoy de acuerdo con que cualquier haga lo que quiera con ello. Si se fija, D. Antonio, todos mis artículos están en mi blog de esa forma, pero es porque me lo permite Diario Siglo XXI que es quien me paga por ellos. Si no me lo permitieran pues no podría hacerlo, porque son ellos lo que pagan - aunque tendrían que pagar más-.
Hay otras cosas que escribo que están bajo propiedad intelectual - la mayoría de las veces no las escribo para mi, así que la propiedad intelectual pertenece a otros, aunque los derechos de autor... son míos-. Y también lo veo lógico siempre y cuando me paguen por ello.
Con todo este rollo lo que quiero decir es que el tema de los derechos de autor, a veces, es mejor tratarlo con cierto pragmatismo. El caso de Manu Chao creo que cae en esa categoría.
Ôo-~
Muchas gracias por su interés en mi ausencia. Mi silencio no significa que no lea sus comentarios habitualmente sino que...
bueno, espero explicarme en breve.
Un afectuoso saludo.
En cuanto al tema que propones, AF, me parece tan ridículo el extremo al que se ha llegado con la cuestión de los derechos de autor o el uso de palabras ajenas que me estoy planteando algunas cosas, entre ellas ponerme tapones de cera para no escuchar todos los días en el metro la voz de ese par de tontos.
Un saludo.
Estamos llegando a unos extremos que rondan peligrosamente la gilipollez.
Por cierto, Valín, encantada de leerte... ya era hora ... le he preguntado mil veces a Filo por tí.
Hace tiempo publique un post en mi blog “Matar a Lois” titulado “¿Es la propiedad intelectual autentica propiedad?” después de que un comentarista airado con mi blog, seguramente pepero, me amenazó con denunciarme por utilizar la imagen de Stewie Griffin.
En ese post sostengo, como llevo sosteniendo mucho tiempo, que la llamada propiedad intelectual solo es un injusto privilegio legal que lejos de favorecer la creación cultural entorpecen la creación espontánea convirtiendo el sector en algo elitista, operando como barrera de entrada a nuevos productores. Lejos de solucionar conflictos de forma pacífica como hace el sistema de la propiedad crea nuevos problemas y criminaliza a personas inocentes (quienes abren un portal de Internet en el que los consumidores intercambian libremente archivos, los empresarios inmigrantes que venden copias...). Lejos de ser un derecho justo basado en la propiedad de nuestro cuerpo y por ende de su producción, consiste en una limitación injusta a la utilización de la propiedad de los demás (por ejemplo, nadie podrá, sin el consentimiento del autor de un libro, usar SU tinta y SU papel para plasmar la misma idea o las mismas palabras). Me pregunto en mi post: “¿acaso por haber inventado un baile tengo el derecho a prohibir al resto de seres humanos mover su cuerpo de la misma forma? ¿Si yo dispongo de todas las piezas necesarias para montar un coche no podré hacerlo porque otro tiene el monopolio de unir de esa forma las piezas? ¿Donde está el límite? ¿Quien debe decidirlo? ¿En función de que criterios subjetivos? ¿Que es patentable y que no lo es?”.
También es muy cuestionable el objeto que llamamos propiedad: ideas, algo no tangible, que no es de uso excluyente y por ende no se basa en las reglas de la propiedad. Sigo: “La propiedad intelectual no emana de la escasez, sino que por medio de la legislación (por medio de la fuerza) la genera de forma artificial. La propiedad intelectual no resuelve conflictos, sino que los genera, al dar un derecho exclusivo sobre algo que no puede ser objeto de un derecho exclusivo.”
(Disculpa la autocita, pero espero que pueda aportar algo al debate en torno a esta cuestión)
Salud y Anarkía de Mercado [A$]
http://kill-lois.blogspot.com/2007/02/es-la-propiedad-intelectual-autentica.html