Realmente absurdo

- Su Majestad podría quitarse la corona para obtener algunas instantáneas de carácter algo menos formal. Tenga en cuenta que son para los yanquis, que son muy campechanos...
- ¿Que me quite la corona? ¿Esta corona? Ha de saber, muchachita, que sin ella no soy nadie.
- Desde luego, Majestad...
- ¿Quiere decir que no soy nadie?
- No, no, Majestad, me ha interpretado mal...
- Yo no interpreto mal, señorita. Yo soy la reina.
- No lo pongo en duda, Majestad. Lo que quise decir es que a los norteamericanos seguramente les gustaría ver una imagen más próxima de Su Majestad.
- No quiero sentirme próxima a esos señores. ¿Visten aún con plumas?
- ¡Su Majestad tiene un gran sentido del humor...!
- ¿Por qué lo dice, acaso ve usted que me esté riendo?
- No, majestad, en absoluto.
- Bien, continuemos, saque esas fotos...
- ¿Sin corona, Majestad...?
Momento en que Isabel II se vuelve hacia la fotógrafa, asombrada por el inaudito atrevimiento de la mujer. Es cuando le pillan ese fotograma que ven ustedes aquí. Es todo muy british, incluida la cólera de Isabel II. Juan Carlos debe reirse mucho con ella, ya que hay que suponer que entre primos se permitirán más licencias que con los súbditos.
Pues bien, una anécdota muy... muy anecdótica. Pero, ¿quiere explicarme alguien por qué aparece en todos los medios de comunicación? ¿Qué es aquí lo importante: que se le hicieran fotos a Isabel II, que le pidieran posar sin corona, que ella se agarrase un cabreo de no te menées por ello...?
Definitivamente, las cosas de las monarquías son muy absurdas. Realmente absurdas.
Comentarios
Es lo que yo llamaría un vejestorio...
Hay que joderse!
El que quiera monarquía yá sabe a qué atenerse. ¿O no?