Dos autores se casan

Dirán quienes hayan oído hablar de sus novelas, pero no las hayan leído: "¿A la medida del ser humano? ¿Cómo puede decirse tal cosa de quien ha escrito acciones en las que toda una península ibérica se desgaja del resto de Europa y navega solitaria por el mundo? ¿Es medida humana la de esa muerte que tan pronto ataca como se retira? ¿Lo es una ceguera universal?"
Y lo es. Es una medida absolutamente humana, porque tras cada uno de esos fenómenos anormales, tras cada exageración, está la disculpa para mostrar más fácilmente y con más precisión a los seres humanos. No al ser humano imposiblemente global y único, con ese singular tan amigo de la engreída mayúscula, sino al pequeño ser humano, con el plural diverso que se escribe sin ánimo de sentar cátedra.
Y si Saramago es uno de los grandes en portugués, inevitablemente Pilar del Río lo es en castellano. Como bien señaló el propio novelista en la Historia del cerco de Lisboa, un traductor es en gran medida un autor, y cuanto mejor se traduce más dudoso es si lo que se está haciendo es traducir o escribir de nuevo la obra. De hecho, tengo claro que he leído a Pilar del Río, y sólo sospecho -y espero- haber leído a José Saramago.
Ambos se han vuelto a casar en una ceremonia realmente íntima, no como esas que, misteriosamente, siéndolo también en teoría, resulta que aparecen reflejadas en veinte reportajes fotográficos y en tres videos. Enhorabuena a ellos y enhorabuena a todos cuantos disfrutamos con la idea de ir a comprar a la librería una nueva novela de ambos.
Comentarios
;-)
Te invito a un trago.
¿A que nunca le habían echado una bronca semejante por cojer (que no me lea ningún argentino) vacaciones?
Pues espabile y haga las cosas seriamente hombre. ¡Que ya está bien!
¡Cómo es este hombre!
¡Descanse! es una orden.
Salud y República