¡Cuántos Al Qaeda hay en el mundo...!

Lo tomo prestado de Jo qué cosas porque, aunque un poco pasado, no lo había visto y me ha impresionado. Simplemente, parece claro que mientras desde una perspectiva (la de las víctimas y quienes se sienten en el fondo más cerca de ellas de lo que queremos reconocer) el tema de este castillo de arena es sangrante y dolorosísimo, desde otras es, abiertamente, una especie de venganza simbólica liberadora.
Ya lo sabíamos, claro está, pero comprobarlo de esta manera tan evidente vuelve a abrir los ojos a quienes los tuvieran cerrados.
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Saludos.