40.000 mamadas

La búsqueda insaciable de la originalidad, de la forma de dejar una huella lo más duradera posible en el objeto de la publicidad (nosotros, el público), llevan a extremos que pueden rozar lo grotesco. Vean, si no lo creen, la campaña publicitaria de Tania Derveaux, candidata al Senado belga. Y, por favor, prescindan del comentario obvio respecto a si "grotesco" es o no el calificativo que mejor puede aplicarse en este caso.
La cuestión es que esta mujer, por sí misma o asesorada por publicitarios (más bien creo en esto último), ha tirado de un cuerpo más que regular y de una propuesta-gancho escandalosa para decir algo que podría haberse dicho de otras formas, incluyendo la más simple de ellas, que es... decirlo, por escrito o de palabra. Pero ha optado por esta otra. Habrá quien diga: "en este mundo la publicidad es tan agobiante y masiva, que si no aportas un mensaje muy impactante, éste se diluye". Estoy de acuerdo, pero el resultado final es una desproporción evidente entre el fin (un muy comedido aviso sobre la falta de fiabilidad de las promesas electorales de los partidos) y los medios (un desnudo y una propuesta que ponen muy alto el listón de lo que otros deberán hacer para llamar nuestra atención).
Soy un profesional de la comunicación (no del periodismo), pero ello no me lleva a pretender que mis opiniones en este blog vayan revestidas con un aparato tal que cada post que incluya en él sea todo un espectáculo de luz y sonido. Si así lo hiciera (y suponiendo que lo hiciera bien), el resultado a corto plazo sería, tras una primera fase de admiración, un hastío más que evidente en las y los visitantes. No lo duden.
Y, además, ¿qué falta haría? ¿Tan inviable se ha vuelto la simple letra impresa?
La cuestión es que esta mujer, por sí misma o asesorada por publicitarios (más bien creo en esto último), ha tirado de un cuerpo más que regular y de una propuesta-gancho escandalosa para decir algo que podría haberse dicho de otras formas, incluyendo la más simple de ellas, que es... decirlo, por escrito o de palabra. Pero ha optado por esta otra. Habrá quien diga: "en este mundo la publicidad es tan agobiante y masiva, que si no aportas un mensaje muy impactante, éste se diluye". Estoy de acuerdo, pero el resultado final es una desproporción evidente entre el fin (un muy comedido aviso sobre la falta de fiabilidad de las promesas electorales de los partidos) y los medios (un desnudo y una propuesta que ponen muy alto el listón de lo que otros deberán hacer para llamar nuestra atención).
Soy un profesional de la comunicación (no del periodismo), pero ello no me lleva a pretender que mis opiniones en este blog vayan revestidas con un aparato tal que cada post que incluya en él sea todo un espectáculo de luz y sonido. Si así lo hiciera (y suponiendo que lo hiciera bien), el resultado a corto plazo sería, tras una primera fase de admiración, un hastío más que evidente en las y los visitantes. No lo duden.
Y, además, ¿qué falta haría? ¿Tan inviable se ha vuelto la simple letra impresa?
Comentarios
Un abrazo
Debe ser que tengo una psicología sencilla, pero me sentiría más confortable si se intentara epatar menos y dar más inteligencia.
Otros, sin llegar a explicitarla nos practican sexo anal no consentido día si día también... o sea, que nos dan por el orto a la que nos descuidamos.
Y sin apuntarnos a ninguna lista.
Sólo falta que muchos se den por enterados de que no se pueden hacer promesas electorales gratuitamente, porque tarde o temprano, si no las cumplen, el pueblo se cabrea, y surgen iniciativas como esta, que estoy seguro conseguirá muchos votos, para dejar sus bancadas vacías en señal de protesta.
..Y es que no parecíamos tan listos cuando nos cambiaron por un botijo roto..