No es cuestión de mala suerte

La suerte no ha tenido nada que ver con esto. Ocurre lo que tiene que ocurrir: que se fuerza a los ingenieros, a los contratistas y a los trabajadores a realizar la tarea a marchas más que forzadas, y la calidad del trabajo se resiente. No le quepa a nadie la más mínima duda: Alberto Ruiz Gallardón les miente a todos ustedes (a mí no, porque tenemos un acuerdo privado por el que él no intenta nunca engañarme y yo no me dejo engañar nunca) día sí y día también.
La inundación del tramo de túnel inaugurado esta misma mañana por Gallardón, perteneciente a la macro-actuación en la M30 de Madrid, no es más que el resultado normal de anteponer un interés electoral al interés general de una obra bien hecha.
Me recuerda esto la inauguración fantasma de la terminal T4 de Barajas por parte de Aznar y Álvarez Cascos... ¡un año antes de terminarse realmente! O, por qué no decirlo, la inauguración definitiva de la misma terminal por Zapatero, con caos incluido un ratito después.
Comentarios
Realmente, el recurso a Fabio Capello es muy extremo, pero sin duda eficaz, como ha podido demostrarse. Es difícil superar un record de desastre como éste... ¡sólo cinco horas después de la inauguración!
El otro día tuve que conducir por la M-30. No exagero si digo que se pasa miedo. Que acabas con los nervios destrozados.
¿Alguien se ha parado a contar cuantos trabajadores muertos llevan las prisas?