Alguien voló sobre el nido del cuco

Sampson (el Jefe Bromden, en la película) logra su propósito, arroja la fuente contra el ventanal, lo rompe y se escapa en la noche. Varios de los internos en el manicomio oyen el estrépito y, sin necesidad de ver lo que ha pasado, aúllan de alegría. Alguien, por fin, ha conseguido ser rebelde por todos. Locos o cuerdos, libres o encerrados, se han redimido un poco como seres humanos.
El film ha sido visto siempre como una crítica a las instituciones de salud mental en Estados Unidos y en casi todos los países en la época en que fue realizado (1975). Pero yo veo cosas que, vistas desde hoy, pueden arrojar luz sobre temas clave de nuestro tiempo en esta España de nuestros pecados.
A quienes hayan visto Alguien voló..., les pido que la recuerden, especialmente el momento que he recreado, y me respondan a la siguiente pregunta: ¿debería quitarse toda esa secuencia, debería censurarse? ¿Consideran que es una secuencia violenta? ¿Está justificada la violencia en ese contexto? Si los hechos narrados hubieran sido reales y ustedes hubieran estado junto al Jefe Bromden en el momento culminante, ¿habrían intentado hacerle desistir de las acciones que en la película realiza? ¿Le habrían recomendado que se dirigiera a la dirección del centro para exponer una queja por escrito sobre lo ocurrido en él?
Si la respuesta a todas estas preguntas es "sí", me parece muy bien. Que ustedes descansen, buenas noches. Si la respuesta es "no", vamos a hablar de qué es legítimo y qué no. Vamos a ponernos de acuerdo sobre los límites sin necesidad de ponérnoslos por delante nosotros mismos.
Esto, a quienes hayan visto la película. A quienes no lo hayan hecho... solucionen inmediatamente ese problema.
Comentarios
En el contexto de la película es inutil recurrir a las normas establecidas. Así que definitivamente NO.
Hace mucho tiempo que vi la peli, e intentándo rcordarla, (esa escena es magnífica: es La Escena) recuerdo que la violencia que yo percibo es una respuesta definitiva a la violencia ejercida por El Estado hacia los enfermos. Es una violencia desmedida, cruel, que no deja puertas a ningún atisbo de libertad salvo si se rompen las normas.
Pero creo que es bueno dejar ahí, bien visible, ese rinconcito en que las cosas no son como habitualmente, y no por ello son malas.
Si lo que me estás diciendo es que el caso de De Juana se parece en algo a esto... es que tienes más imaginación de la que tenía Ken Kesey cuando escribió el libro, y teniendo en cuenta que lo hizo bajo los efectos del LSD yo diría que es echarle imaginación, desde luego.
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Lo que me vino a la cabeza cuando vi la película fue que en esta sociedad hemos demonizado la violencia de tal forma, que incluso cuando la violencia es legítima (y ahí vienen mis preguntas: ¿lo es alguna vez? Si es así, ¿cuándo lo es?) nos parece que hay que condenarla.
Mi nota venía a cuento de la violencia en general, y la referencia a De Juana vino, precisamente, para despejar dudas respecto él: su caso no entraría de ningún modo dentro de lo que sí me podría parecer violencia legítima en algún momento.
Bajo mi punto de vista, como no podía ser de otra forma - ya me conoces-, la violencia es única y exclusivamente legítima en defensa propia. Llevado por esta convicción también tengo claro que debe existir una apreciación clara de peligro de la vida propia para que esa respuesta violenta sea tomada como tal. Es sumable a esto que una persona, aunque no tenga ningún tipo de parentesco con otra, máxime cuando sí lo tiene, defienda a la segunda mediante la violencia, si aprecia, de forma inequívoca, que la vida de esa persona corre peligro por las amenazas de un tercero. Eso también, bajo mi punto de vista, es defensa propia. No puedo sumar a esto la defensa de los bienes propios o privados. Una cosa es la defensa de la vida y otra la defensa de los bienes. No vivimos en Estados Unidos, y esperemos que jamás lo hagamos.
Tienes razón al decir que en esta sociedad nuestra se demoniza la violencia, tanto desde el punto de vista privado como público. Desde el punto de vista político, y jurídico, es evidente que en Democracia el uso de la violencia atenta contra los derechos de los ciudadanos. Según lo veo, políticamente hablando, la violencia sería legítima sólo si la soberanía no reside en el pueblo y ese pueblo ejerce su derecho a obtenerla por cualquier medio que esté a su alcance, el violento también. Este último supuesto no es aplicable en Democracia, ya que cualquier reivindicación está protegida por la propia Democracia y, por lo tanto, por el Estado de Derecho, y supeditada a la soberanía de ese pueblo, que la expresa a través de las urnas.
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En el contexto en el que la ficción coloca a Bromden es lógico que reaccione de esa manera. Es más, es que sino hubiera reaccionado de esa forma la fábula que es la historia no hubiese tenido sentido - me atrevería a decir, sin demasiado miedo a equivocarme, que sin la muerte final ni la película ni el libro habrían ganado la cantidad de premios que ganaron-.
Una vez dicho esto, si me lo permites, no entiendo que tiene que ver con la historia de la película, o del libro, que en la realidad la violencia, que dudo mucho que incluso en la realidad lo hecho por el jefe Bromden pudiera ser catalogado de violencia como tal (como mucho eutanasia mal entendida, en este caso por parte de un enajenado mental), esté penada dentro de una democracia como uno de los mayores atentados contra los derechos de cualquier ciudadano.
Me lo explique, por favó...
Hablando de otra cosa, ¿Se ha enterado usted ya de la decisión del TS sobre De Juana? Vamos a ver si ahora aquellos que tanta chorrada decían sobre la ley ahora dicen algo. Me gustaría mucho leer algo al respecto que no fuera en la dirección del Demasiado....
Pero ya me puedo esperar sentado, claro.
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http://www.portalmundos.com/mundocine/clasicos/alguienvolo.htm